viernes, 1 de agosto de 2014

Comentarios de cine: Noé de Darren Aronofsky

Antes de escribir una sola palabra sobre la película bíblica de Darren Aronofsky, Noé, he revisado algunos periódicos digitales para conocer el respaldo que ha tenido ésta en taquilla, y por lo visto ha sido un éxito en muchos países occidentales. Dando por hecho que el 95 % de los espectadores que se acercaron al cine a ver esta cinta desconocían la historia contada en el Libro del Génesis a la que hace referencia, supongo que muchas de estas personas esperaban enterarse de los avatares de Noé a partir de la película. Así, se ahorrarían el esfuerzo de abrir una Biblia, y sobre todo, el mal trago de echarle un vistazo. Tampoco se me pasa por alto que las catástrofes apocalípticas son un reclamo muy goloso, y que los aficionados palomiteros no suelen resistirse a una buena ración de ruidosas desgracias. Lo que ya no sé es cómo saldrían éstos de los cines. Pues la película en términos artísticos es una basura, y en cuanto a su fidelidad, una obra totalmente adulterada y por tanto herética.

La reciente película de Noé a la que hago referencia es, ni más ni menos, un panfleto sionista de corte cabalístico o esotérico. No entraré en su simbología. Haré mención exclusivamente a sus principales falacias, que en nada se ciñen a lo estrictamente recogido en la Biblia, pues más bien son una impostura descarada. Descarada, sin embargo, y como es lógico, para los que conozcan la Biblia. ¿Tal vez el 5% de los que han visto la película? Por tanto, descubierto su perverso mensaje o no, la semilla está sembrada. Sembrada en la mayor parte de los hombres que han ido al cine a ver esta basura.

Ahora bien, ¿qué cuenta esta película que supone un escándalo? ¿Por qué esta versión es una vergüenza?

1. Nada más comenzar la película, unas palabras sobredimensionadas en la pantalla nos introducen en la historia: «In the beginning there was nothing...» (En el principio no existía nada). Y este es el primer engaño. Mentira que es acompañada acto seguido por la primera imagen, la serpiente (Satanás), reptando hacia el frente. Lo que es una asociación sibilina que revela claramente la intención aviesa de sus responsables. Blanco y en botella, pero como he dicho no voy a tratar los símbolos de la película. Pues bien, la respuesta a este infundio se encuentra en el primer versículo del Génesis: «En el principio Dios creó el cielo y la tierra». No puede estar más claro. Pero, si aún restan dudas sobre quién está al principio de la creación, San Juan lo explica maravillosamente: «En el Principio existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios» (Juan, 1, 1). Por tanto, hace falta ser miserable para tergiversar algo tan evidente. Y como se ve, hay mala fe, según acabo de explicar, desde su mismo arranque.

2. A partir del minuto 29 de la cinta, cuando Noé desciende de la montaña tras hablar con su abuelo Matusalén, explica a sus hijos qué tarea le ha encomendado Dios y por qué el mundo va a ser arrasado por un diluvio, matando a todos los hombres sobre la faz de la tierra. Lo que dice el adulterado personaje de Noé, interpretado por Russell Crowe, son dos bombas atómicas lanzadas contra la doctrina cristiana. 

La primera: «Dios va a castigar a los hombres por lo que le han hecho a este mundo...»

Y la segunda: «Pero nuestra familia ha sido elegida para una gran tarea. Hemos sido elegidos para salvar a los inocentes: Los animales». Inocentes, al parecer, porque siguen viviendo como lo hacían en el Edén. Por lo cuál deben salvar a los suficientes para volver a empezar. Ver para creer. Pero en ningún caso sorprenden este tipo de tesis, porque esta versión ecologista de Noé responde a esta nueva ideología que tanto predicamento ha encontrado entre los occidentales; supuesto ideal al que hasta el falso papa Francisco quiere dedicar una encíclica. Una nueva idolatría disfrazada de buenas intenciones.


Con todo, responderé por partes a las falacias anteriores.

El diluvio no es causa del daño que el hombre ha hecho al mundo, sino de la propia maldad humana: «Al ver el Señor que la maldad de los hombres sobre la tierra era muy grande y que siempre estaban pensando en hacer el mal, se arrepintió de haber creado al hombre sobre la tierra, y con gran dolor dijo: "Exterminaré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, hombres y animales, reptiles y aves del cielo, todo lo exterminaré, pues me pesa haberlos hecho" (Génesis 6, 5-7)».

¡La joya de la creación es el hombre, no los animales! La excesiva y patética devoción que se profesa en la actualidad a los animales, no responde a un mandato bíblico. Es el hombre, como es sabido, la criatura principal de la creación, pues «Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las fieras campestres y los reptiles de tierra (Génesis 1, 26)». Por lo tanto, los animales son criaturas de Dios, pero no han recibido el privilegio divino de estar hechos a imagen y semejanza del Creador.

Y 3º Dios autoriza al hombre a dominar la Tierra, no a ser esclavo de sus mascotas: «Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó, macho y hembra los creó. Dios los bendijo y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra" (Génesis 1, 27-28)».

En fin, como es evidente, y sin entrar en más detalles, la reciente película de Noé, del director Darren Aronofsky —que brilló sin embargo con el Cisne Negro, cinta por cierto masónica hasta la médula—, es un miserable panfleto sionista que deforma y desnaturaliza la historia del personaje bíblico Noé. Naturalmente, esta gente conoce el Libro del Génesis y obra a conciencia. Ahora bien, el propósito que persiga el fulano obrando de esta manera ya es harina de otro costal, y no entraré en esos barrizales. Pero tampoco callaré lo que es a todas luces una película impresentable, además de aburrida y mala. Todo un desafío a la fe cristiana planteado con malas artes.




1 comentario:

  1. Bravo. Valiente y claro. Como has dicho tú Luis lo de esta película es descarado.

    ResponderEliminar