lunes, 18 de agosto de 2014

Europa y su destino de Dominique Venner

Mientras los españoles se sumergen en el ruido interminable de las fiestas del estío leo, con el aliento entrecortado y no precisamente tranquilo, la punzante obra del intelectual francés Dominique Venner, Europa y su destino. Mientras los españoles, como digo, queman energías en verbenas populares, calurosas y agobiantes discotecas y banales eventos para todos los públicos, el autor de este libro reposa en el olvido de una fosa parisina. Pues el sujeto en cuestión, una comprometida figura de las letras francesas, se quitó la vida el 13 de mayo de 2013, en la catedral de Notre Dame, para despertar con su sacrificio algunas conciencias. A su juicio Europa agoniza, y habría entrado en un coma del que quizá nunca despierte. Pero podría ser una opinión algo exagerada si mis compatriotas no la estuvieran confirmando sin saberlo en estas noches de jarana y botellón. Lo que resta por saber, efectivamente, es si el declive de Europa es recuperable o ya irreversible.

Para Dominique Venner el siglo XX vio un nuevo amanecer a partir de la II Guerra Mundial. Tras ella dio paso un nuevo orden en el cual los europeos habían perdido su hegemonía y ya no confiaban ni en su civilización ni en su destino. De protagonistas de la historia, pasaron a meros espectadores. Pero lo peor es que salían de la contienda agotados espiritualmente. Y tenían que hacer frente a un nuevo fenómeno, la asimilación masiva de inmigrantes, muchos de los cuales llegaban con religiones, y por tanto con cosmovisiones, totalmente diferentes a las nuestras. El islam era la más potente de todas ellas.

A partir de entonces los europeos, en menos de medio siglo, vieron un crepúsculo como jamás habían conocido. Una revolución que significó «el hundimiento de las referencias nacionales, ideológicas y religiosas, la explosión de los egoísmos individuales, la implosión de las sociedades, familias y parejas, el desmantelamiento de los nuevos modelos educativos, la desaparición de las finalidades colectivas, la proliferación del cinismo y la corrupción, la destrucción de los apegos tradicionales. Todo esto sin que se consiguiera crear nuevos y sólidos puntos de apoyo».

De los 10 capítulos del libro, Venner dedica dos a la I Guerra Mundial, uno a la Guerra de España, otro a la figura de José Antonio Primo de Rivera, al post-fascismo en Italia, al fin del sueño americano, al renacimiento de Rusia... Para el escritor francés las ideologías tienen un papel fundamental en el devenir de los acontecimientos. En ellas vio Dominique Venner los frutos que hoy recogemos, una Europa dormida y en franca decadencia (aunque el autor no emplea el término). Pero la historia, como él mismo cuenta, nunca está acabada. Por eso no puede saberse con certeza si el declive espiritual de Europa es fatal o aún reversible.

Para mi Europa y su destino es un alegato desesperado pero en el fondo inútil porque las generaciones presentes no están por la labor de encauzar una situación tan urgente como la que vive Europa, ya que viven preocupadas únicamente por su solaz y de cuando será el guateque siguiente para poder escapar unas horas de la sombría realidad que sobre Occidente se cierne. Además, Venner omite en su análisis —algo que suele ser habitual en este tipo de obras— la influencia sensible de fuerzas ocultas que escriben desde las sombras la agenda de Europa y del mundo.

Han caído todas las grandes civilizaciones, es un hecho; por eso Europa no será la excepción. Ahora sólo falta por saber cuándo ocurrirá eso y qué cultura se impone a la nuestra.




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