domingo, 11 de diciembre de 2016

Sumisión de Michel Houellebecq

El día 7 de enero de 2015 la editorial francesa Flammarion publicó el original de la novela Sumisión. «Casualmente», la aparición del libro coincidió con la sangría de unos cuantos lacayos del panfleto blasfemo Charlie Hebdo. Pero esto no viene al caso (aunque no me parece trivial recordarlo), pues lo que quiero hacer notar aquí es que antes de que el último libro de Michel Houellebecq saliera a la luz, la obra ya había sido atacada ferozmente y considerada un «cuento de terror islamófobo». 

Dado lo avanzado del calendario apocalíptico, y por tanto teniendo en cuenta la densidad y extensión de las tinieblas que la susodicha era trae consigo, sólo los más despiertos de la clase pueden ser capaces de advertir que cuando los medios de comunicación lanzan anatemas contra alguien, y además utilizando palabras clave (en este caso «islamófobo»), el objeto de sus arremetidas ha debido proclamar, con certeza positiva, las verdades del barquero.

En este caso concreto, la polvareda que ocasionó la publicación de esta obra se debió a que su responsable se atrevió a tratar un tema tabú para los agentes del anticristo en Europa, que son principalmente las «clases dirigentes» que gobiernan el proyecto masónico de la Unión Europea, auxiliados por los correspondientes títeres instalados en las parlamentos nacionales. En Sumisión Houellebecq plantea un escenario que es prácticamente una realidad consumada: el islam ha sometido Francia y los franceses se rigen por la sharia (téngase en cuenta que el actual alcalde de Londres es un forastero musulmán y que en Estocolmo, París y Londres ya hay barrios enteros donde impera la ley islámica).

En fin, la novela que nos ocupa se desarrolla en un futuro inmediato. Francia se encuentra a las puertas de las elecciones presidenciales de 2022. Con los miserables partidos tradicionales hundidos (después de haber allanado el camino), un carismático líder islamista, Mohammed Ben Abbes, se convierte en el nuevo Presidente de Francia con el apoyo de los socialistas y de la derecha liberal, al derrotar en la segunda vuelta a la candidata del Frente Nacional. Ante este orden de cosas, el protagonista de Sumisión, François, un profesor universitario abrumado y deprimido, reflexionará acerca de la vertiginosa transformación que sucede a la llegada del nuevo mandatario al Elíseo, alterando de modo radical la vida de los franceses y la suya propia. 

Desgraciadamente, debido al idiotismo, a una conjunción de fuerzas malignas y a nuestra propia capitulación, el islam se impondrá en Europa. 

En primer lugar, debido a que somos idiotas y preferimos la lisonja artificial del hombre masa a la soledad dichosa del profeta calcinado por la verdad, ignoramos que islam significa sumisión. No tolerancia ni paz. Por esa razón las féminas deberían ser las primeras en alzarse contra esta religión satánica, y también contra las autoridades que la agasajan y se aparean con ella, pues para el libro sagrado de los musulmanes «los hombres están por encima de las mujeres, porque Dios ha favorecido a unos respecto de otros» (IV, 38). Pero hoy en día, de cada 10 mujeres, 11 son gilitontas, es decir, progres de los pies a la cabeza, para no ser menos que sus cerriqueros compañeros masculinos. Por otro lado, la rendición voluntaria de la sociedad occidental, o lo que es lo mismo, el desprecio de la religión que la hizo grande, ha atraído su oportuno castigo. A mí nadie me podrá convencer a estas alturas de que el islam no será el látigo con el que Dios castigará la apostasía de la antaño gloriosa Cristiandad. Aunque seguramente no será el único látigo que use.

Para entonces los más viles de entre nosotros ya serán fieros conversos del islam. Será en todo caso el salvoconducto de las almas impotentes, como la de François, que al final de la novela se plantea seriamente si no es preferible, dadas las circunstancias, convertirse al islam, pronunciar las palabras mágicas («no hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta») y unirse a la manada. Como concluye el franchute, de esta manera «no extrañaría nada».

En conclusión, las palabras finales de Sumisión son descorazonadoras, además de presumibles. La impotencia sexual del protagonista es en consecuencia un signo de su pusilanimidad espiritual, de la perfecta erosión que el bienestar, la comodidad y la memez han producido en el alma de la nación gala. En breve, y sólo si un milagro no lo remedia, el islam será en Francia y en el resto de Europa la última tendencia (avant garde, á la mode), lo más chic. Por eso Houellebecq no creó ni de lejos una ficción política, sino un esbozo de lo que está por venir. Sumisión es, en definitiva, una gran reflexión sobre la decadencia de nuestra sociedad y, más específicamente, sobre su laxitud y masoquismo. 


8 comentarios:

  1. No tengo ni la menor de idea de cómo las cosas se desarrollarán, aunque desde luego con titulares como el que acompaño a este comentario, ayudan a que se haga realidad el pronóstico aquí expuesto: http://www.actuall.com/democracia/diputada-feminista-sueca-que-los-refugiados-violen-a-las-mujeres-es-mejor-a-que-lo-hagan-los-suecos/

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    1. Sí, Manuel. La verdad es que noticias como la que traes a La Cueva son sintomáticas del mal que padece Europa. Hoy mismo nos hemos enterado de que las autoridades austriacas trataron de ocultar la enésima violación de supuestos refugiados, con el silencio cómplice y criminal de los medios de comunicación. Al parecer la chica que sufrió a estos animales todavía acude a terapia.

      Por todo lo que está sucediendo en Europa en estos momentos, la novela que he comentado más que plantear una ficción política, describe unos hechos consumados.

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  2. A mi personalmente, y reflexionando mucho, esto del "peligro del islam" me recuerda mucho al lenguaje "el peligro judio" en los años 20/30, será mejor que tengamos cuidado con lo que decimos sin reflexionar.
    Houllebecq, conocido por simpatizar con el frente nacional, hace bien en contentar un público deseoso de leer lo que quiere leer, pero de alli a llevar su ficcion a una realidad ya es otra cosa.
    Los musulmanes llevan en Europa décadas, y veo un claro aprovechamiento de unos atentados para crear una opinion pública, me da la sensación que bajo "no somos politicamente correctos" se esconde un premeditado objetivo de demonizar a 1500 millones de personas. Ser politicamente incorrectos es ser critico, no adverso a algo.
    Un saludo.

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    1. Gracias por sus palabras, tan meditadas y tranquilas. Palabras, sin embargo, con las que no estoy muy de acuerdo. Seguramente porque no manejamos la misma información, o porque no le damos el mismo significado.

      Según mi visión de las cosas, no es desacertado hablar del peligro que entraña el islam para las sociedades occidentales, como tampoco lo es (o lo fue en su día) denunciar la supremacía sionista en Occidente, o si lo prefiere así, «el peligro judío». Desde mi punto de vista el islam es incompatible con el resto de culturas, pues se trata de un movimiento político-religioso dominador por naturaleza. Bajo esta lente, el islam amenaza indudablemente nuestras formas de vida. Comentaba usted, además, que los musulmanes llevan décadas en Europa. Es cierto. ¿Pero está sugiriendo acaso que están relativamente integrados dado que llevan muchos años viviendo en Europa? Espero que no. Porque sería el colmo de la ingenuidad pensar que allá donde los musulmanes vayan a ser mayoría o lleguen a tener cierto peso, no tratarán de imponer sus costumbres y su estilo de vida. Yo me remito a la información que poseo. Y entre las cosas que sé una es que en muchas ciudades europeas ya hay barrios enteros completamente organizados de acuerdo a la ley islámica. ¿Duda usted de que los musulmanes, cuando sean mayoría, incluso antes de hecho, no alzarán su voz y sabrán imponerse?

      Cuestión distinta es la utilización política de algunos atentados. Le diré que yo no creo que los sonados actos terroristas que hemos conocido por prensa y televisión hayan sido ejecutados por musulmanes. Sin embargo, intuyo que usted y yo interpretamos el uso de estos atentados de forma totalmente distinta.

      Finalmente, me parece muy acertado el matiz que usted hace sobre lo que significa ser políticamente incorrecto, esto es, crítico. Yo creo que es incluso algo más. Lo veo, asimismo, como una actitud, como un estilo de actuar contractual, conscientemente antimoderno. Pero la aclaración más importante que debo hacerle no es ésa. Soy consciente de que mis palabras, o las de cualquier otro, pueden entenderse de formas diversas; quiero decirle con esto que mi intención no es demonizar a 1.500 millones de personas, y no creo que sea el caso por decir que las culturas de estas personas y las nuestras son antagónicas. Ahora bien, claro que demonizo su religión, puesto que la considero diabólica. En fin, respecto a la misión de islam, judaísmo y cristianismo en la historia, me adhiero de modo pleno a la visión del padre Julio Meinvielle en «Los tres pueblos bíblicos». Le recomiendo esta obra.

      Sí me gustaría trasladarle una duda antes de despedirme, pues no sé si me excedo al pensar que quizá haya caído usted en la tentación que me imputa al insinuar cuánto le agradan los simpatizantes del Frente Nacional. No sé por qué, pero me huelo que a usted no le caen especialmente simpáticos estos chicos. ¿Me equivoco?

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  3. Hombre, un partido ultra nunca me gusta, ni el frente nacional, ni Podemos, ni ningún otro, esto para empezar.
    Dice usted que el Islam es "una religión diabólica", desde luego esto no es ser políticamente incorrecto sino hostil a algo, y lo dice usted citando una cita del Corán sobre las mujeres, Ese método es muy habitual para descalificar algo, el método que subrayó Revel "Retener solo los hechos favorables a la tesis que se sostiene, incluso inventarlos, y negar los otros, omitirlos, olvidarlos y impedir que sean conocidos". Usted aplica este método. Para juzgar una religión o una ideología o un hecho histórico, debe situarlo en su contexto histórico, compararrla con otras religiones y citar todas las fuentes, no solo un verso.
    Si lo comparamos con el cristianismo, a la edad actual del islam, el cristianismo católico estaba inmerso aún en las cruzadas, la inquisición y la opresión religiosa medieval, por otra parte, había surgido la variante protestante, más radical aún, con Lutero usando la frase de Jesús "no he venido a traer la paz sino la espada" para justificar la aniquilación de casi 100.000 campesinos alemanes que no seguían sus directrices, y en Ginebra, la teocracia de Calvino que duró casi 25 años superó con sus prohibiciones, bajo severas penas, las prohibiciones de los talibanes o el DAESH, todo, insisto, todo lo que hizo Calvino fue basado de su estudio de la Biblia.
    Respecto a la mujer, puede que parezca increíble, pero el Islam fue la primera religión (y no religión) en dar ciertos derechos (hoy básicos) a la mujer, como el derecho a la herencia (en otras religiones la mujer era un objeto heredado), el derecho al divorcio entre otras. en cuanto al cristianismo, cito un verson del evangelio "Que las esposas estén en sujeción a los esposos como al señor" enfeosis 5,22 (podría citarle más y más citas de la biblia, pero me extendería demasiado)
    Respecto a los musulmanes, pues mire usted, no creo que haya conocido a los millones de musulmanes que viven en Europa, por tanto no los puede juzgar a todos, muchos se integraron bien aquí, otros no, hay muchos barrios musulmanes aquí y no me consta que estén regidos por "la ley islámica", otra cosa es que como hay mayoría musulmana se respire mucha cultura y tradiciones musulmanas allí, como cuando entras a un barrio chino en San Francisco. Insisto, los hay y muchos radicales, eso nadie lo niega.
    Respecto al futuro, oiga esta bien que uno se crea el sabio pero usted no puede asegurar que es lo que harán los musulmanes si son mayoría (que no lo van a ser).
    En fin, creo que en Londres dieron una lección bastante dolorosa a todos los predicadores del "peligro musulman" al elegir un alcalde de tal religión.
    Conclusión, la clave principal de que las religiones tengan muchas variantes es la dificultad, casi imposibilidad, de tener una sola versión de la misma, porque en el Torá, Corán o la Biblia existen tantas contradicciones que dan lugar a muchas "subreligiones"

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    1. En cuanto al uso de citas, me acusa usted de citar interesadamente. A mí me parece, por el contrario, que para demostrar la inferioridad de la mujer en el islam no hay que hacer muchos esfuerzos, pero me sigo remitiendo al pasaje coránico que incluyo en el cuerpo del texto.

      Me sorprende, sin embargo, que usted incurra en el mismo error que me atribuye, citando un versículo bíblico que por cierto tergiversa y mutila, haciéndole decir de esta manera algo que no dice en absoluto.

      Usted pretende que la mujer también es inferior al hombre en la religión cristiana. Le voy a referir el texto completo al que usted alude, un texto que a todas luces falsea, puesto que recorta la parte que le interesa separándola del resto. Pues bien, el texto es el siguiente:

      «Que las mujeres sean sumisas a sus maridos como si se tratara del Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, del mismo modo que Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual él es el Salvador. Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres lo deben estar a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras esposas, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó él mismo por ella, a fin de santificarla por medio del agua del bautismo y de la palabra, para preparse una Iglesia gloriosa sin mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa y perfecta. Así los maridos deben también amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie odia jamás a su propio cuerpo, sino que, por el contrario, lo alimenta y lo cuida, como hace Cristo con la Iglesia. por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Éste es un gran misterio, que yo aplico a Cristo y a la Iglesia. Por lo que toca a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido».

      ¿A que leído completo este maravilloso texto de San Pablo cambia mucho el cuento?

      En relación con esto, demuestra usted una ignorancia infinita al afirmar que la religión islámica es la primera en reconocer derechos básicos a la mujer. Seis siglos antes de que Mahoma abuse sexualmente de no pocas niñas, Jesús, el Hijo de Dios y el Salvador del mundo, ha roto los moldes de su tiempo situando a la mujer a la altura del hombre, como por cierto ya ha había apuntado el libro del Génesis.

      Por otro lado, que la lectura subjetiva de un libro determinado dé lugar a múltiples interpretaciones no significa que el texto en sí mismo contenga contradicciones.

      En fin, le animo a pensar de forma más rigurosa. Porque yo no he juzgado personalmente a ningún musulmán, sino que me he limitado a decir un par de cosas. 1) La religión islámica degrada a la mujer. 2) Allá donde los musulmanes son mayoría, terminan imponiendo sus creencias y costumbres. Y para convencerse de esto último, querido anónimo, no hace falta conocer a todos los musulmanes del mundo. Basta con llegar a conclusiones generales a partir de hechos particulares. Se llama razonamiento inductivo.

      Le animo, una vez más, a informarse mejor y a pensar con más acierto.

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    2. Lo cierto es que lo de mutilar versículos, leer selectivamente y tergiversar lo hace usted, me explico, yo le puse dicho versículo en concreto para demostrarle que es eso lo que hace usted con el Islam, tergiversando el significando de la palabra (significa rendición a dios, no sumisión del mundo al Islam, como insinúa) y tapa usted versículos enteros del Corán y los hadices que exigen el buen trato, respeto y amor entre hombre y mujer.
      Evidentemente, el versículo de San Pablo esta claro, como lo están otros versículos de la biblia, y es que la mujer esta por debajo del hombre, casi su objeto, en el mismo génesis, del que habla usted, donde se culpa a la mujer de los pecados del hombre (en relación a Adan) y como castigo será su dolor en el parto y que será dominio del hombre, esto solo un ejemplo, entre otros, como el versículo de Corintios "Pero toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora o profetiza, deshonra su cabeza; porque se hace una con la que está rapada. Porque si la mujer no se cubre la cabeza, que también se corte el cabello; pero si es deshonroso para la mujer cortarse el cabello, o raparse, que se cubra. Pues el hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del hombre. Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre" Evidentemente no le voy a citar la biblia entera porque no cabría, ni tampoco a personajes de suma importancia para el cristianismo católico como San Agustín o San jerónimo (santos, o sea, modelo a seguir) que llegaron a decir que la mujer no tenía derecho a ser educada ni iluminada. En fin, ya puede seguir usted diciendo que Jesús (No he venido a abolir la ley sino cumplirla) equiparó y dio derechos a la mujer exactamente igual que en el siglo actual, el caso es que fantasea, en la cristiandad la mujer fue por lo general denigrada (léase Erasmo de Rotterdam o Lutero entre otros), el matrimonio considerado un mal menor para la reproducción, lo ideal es el celibato, en la jerarquía eclesiástica no existe la mujer y ya no hablo de la quema de brujas, la ejecución de Juana de Arco.La expresión "derechos de la mujer" no llegó a la Europa cristiana hasta pasada la ilustración, movimiento acristiano, por no decir anti-cristiano en muchas ocasiones. En el Islam, con sus defectos (lógico, nació en el siglo séptimo)y su profeta "abusador" (el mito nunca demostrado de que se casó con una níña de 9 años sigue calando) se le da a la mujer derecho de manutencion, al divorcio, al trabajo.....etc
      Evidentemente, no quiero decir con eso ni que una religión es mejor ni peor, tienen sus características y muchísimos defectos, defectos vistos con la mentalidad actual pero que en la época no eran cosas escandalosas, aunque para usted el Islam sí es criticable, pero el cristianismo no, eso se debe a la devoción respetable de usted por el cristianismo, que le lleva a forjar una imagen prestablecida del cristianismo como el bien, el islam como el mal, y así cualquier lectura del Corán (depende que traducción claro)se convierte en una búsqueda de argumentos y versos que apoyen dicha teoría.
      En fin, finalizando la discusión, cada uno opina como quiere y cree en lo que quiere, pero no se deben repartir carnets de "piense usted con acierto, infórmese" cuando uno mismo no esta informado de las cosas, un saludo.

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    3. Dejémoslo ahí. Creo que están bastante claras las opiniones de uno y otro.

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