viernes, 30 de junio de 2017

Madrid, la capital del asco

En las pasadas Navidades, la actual alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se negaba en redondo a que en «la casa de todos los madrileños» se montara un belén navideño, con las tradicionales y amenazadoras figuritas de San José, la Virgen y el Niño. Alegaba la regidora que no todos los madrileños son católicos. Si esa era la razón, estaba en lo cierto (lo cual no era motivo para no ponerlo). Sin embargo, hoy puede verse la bandera del arcoíris colgando de la fachada del ayuntamiento de Madrid. Debemos deducir en consecuencia que todos los madrileños son maricones.

Pasear en estas fechas por Madrid es realmente lamentable. Como ya se han encargado todas las televisiones de difundir, se celebra en la capital de España el evento anual más importante para los mariquitas, travestis y trans-esquizofrénicos. La Puerta del Sol está infestada de colorines. Frente a la sede de la Comunidad de Madrid, de la que también cuelga una banderita gay, una fachada entera ha sido cubierta con los mismos colores, presidida por una frase ininteligible en inglés («Rainbow is the new black»). Pero en realidad está toda la ciudad cubierta con los estandartes de los del comercio carnal, los alegres divulgadores del sida y el desenfreno. Muchos locales lucen los colores de la mariconería, solidarios con la causa del amor libre. Los autobuses, los taxis, las paradas de metro, las marquesinas; hasta se llevan camisetas, bufandas y coronas con la infame bandera cargada por el diablo. Nuestros abuelos nunca hubieran imaginado esto; ni siquiera los más comunistas. ¿Pero sabe alguien por qué los colores del arcoíris representan al movimiento sodomita internacional? ¿Se lo han preguntado? ¿Les importa?

El origen simbólico del arcoíris se encuentra en la Biblia, concretamente en el capítulo 9 del libro del Génesis, y se refiere a la Alianza de Dios con Noé, presentada en estos términos:

«Dijo Dios a Noé, y a sus hijos juntamente con él: “He aquí que Yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra descendencia después de vosotros; y con todo ser viviente que esté entre vosotros, aves, bestias domésticas y salvajes de la tierra que hay entre vosotros, con todo lo que sale del arca, hasta el último animal de la tierra. Hago mi pacto con vosotros: No será exterminada ya toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”. Y dijo Dios: “Ésta es la señal del pacto que por generaciones perpetuas establezco entre Mí y vosotros y todo ser viviente que se halla entre vosotros: Pondré mi arco en las nubes, que servirá de señal del pacto entre Mí y la tierra. Cuando Yo cubriere la tierra con nubes y apareciere el arco entre las nubes, me acordaré de mi pacto que hay entre Mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y las aguas no volverán más a formar un diluvio para exterminar toda carne. Pues cuando aparezca el arco en las nubes, Yo lo miraré para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, de toda carne que existe sobre la tierra”. Dijo, pues, Dios a Noé: “Ésta es la señal del pacto que he establecido entre Mí y toda carne sobre la tierra” (Génesis 9, 8-17).

¿Es preciso explicar la enorme maldad que supone que la internacional mariconada se haya hecho con los colores del arcoíris? Haré un intento, para quien no lo pille. Vendría a ser algo así como si el diablo dijera: «Haberte mordido la lengua, maldito Dios, porque vas a tener que ver por todos lados tu jodido arcoíris. Acuérdate ahora de tu promesa de no exterminar toda carne sobre la tierra. Sé fiel a tu pacto y sufre viendo cómo corrompo a tus asquerosas criaturas».

Indudablemente la exhibición de la bandera del arcoíris es hoy un ultraje inmenso a Dios, una vez subvertido su significado, no pudiendo Éste negarse a sí mismo incumpliendo su palabra. Ah, ¿pero es que Dios existe? 

Es sabido, con todo, que Sodoma fue en la antigüedad la capital del asco. Al parecer los habitantes de la ciudad bíblica tenían comportamientos sexuales poco decorosos y nada saludables. La Sagrada Escritura señala concretamente la homosexualidad como causa principal de su desgracia[1], pues llegada su hora fue arrasada por completo por una lluvia de fuego y azufre. Así que Madrid, que se ha convertido en estos días en la moderna capital del asco, ha reservado un billete vip para experimentar en sus carnes las dolorosas consecuencias de promocionar la depravación y la inmundicia. Porque quienes a Dios ofenden dañan su propia alma; porque todos los que le odian, aman, sin saberlo, la muerte[2].

Pero los corifeos del «amor libre» ladran por el advenimiento de un mundo que sea tolerante con ellos (como si no pudiesen hacer en su casa lo que les plazca), mientras desprecian las Misas y las Semanas Santas, mientras se disfrazan de curas y cardenales y se introducen crucifijos por donde sin duda les cabe, mientras tratan de silenciar a los que denuncian su perversión e inmundicia (que exhiben orgullosos hasta delante de los más inocentes que son los niños). Y es que hablan de amor cuando deberían decir vicio, llaman libertad a lo que no es más que libertinaje, y consideran natural lo que es sólo un artificio.

El año que viene hagan en Teherán su aquelarre o un rayo les parta. Y es que aunque están convencidos de que su golferío no tendrá consecuencias, si Dios permite tanta perversión es porque después hay un Juicio.



[1] Génesis 17, 4-11; 2 Pedro 2, 7 y siguientes.
[2] Proverbios 8, 36.


¿ORGULLO DE QUÉ?

4 comentarios:

  1. Yo no soy quién para juzgar los sentimientos de nadie, pero deberían comportarse como personas civilizadas. No hace falta montar el circo ni poner una ciudad patas arriba. Y los primeros culpables son Carmena, Cifuentes y compañía. Ellos consideran que queda mucho por hacer, yo creo lo contrario, que ya han hecho bastante daño, sólo hay que ver todo el apoyo que tienen por ejemplo de las televisiones que no paran de difundir el amor libre sin importar lo que arrastra y en seguida que se critica te ponen la etiqueta de homófobo. Hay una manipulación e ignorancia tremenda. Y lo peor es que va a ir a más. Los que creemos que esto es un espectáculo innecesario debemos seguir firmes y no achantarnos por las etiquetas que nos puedan poner. El diablo ahora mismo manda, pero como bien dices al final cada uno tendrá su merecido y se enfrentará a su propio juicio. Gracias Luis por decir lo que piensas, qué difícil es poder decir esto hoy en día, te comen y te tachan de todo. Los mismos que están a favor de la libertad de expresión... Gentuza mala e ignorante!

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    1. Yo desde luego no me voy a callar. Y me escudo es una frase de Nicolás Gómez Dávila: "Nadar contracorriente no es necedad si las aguas corren hacia cataratas". Lo peor de todo es que estos guarros circenses corrompen a las criaturas, que tienen que ver su asqueroso espectáculo. Aunque son peores las autoridades y sus secuaces mediáticos.

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  2. Hola Luis,

    Acabo de descubrir tu blog.
    Me gusta mucho.

    Con respecto al artículo: la decadencia de Expaña es un hecho. El aquelarre del finde es la muestra. Le hemos echado delante a los holandeses, maestros de inmoralidad.

    Si Dios juzga a los pueblos, menuda la que nos espera. Algunos para librarnos, sólo podemos oponer resistencia, para quedar exculpados de tanta cochinada.

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    1. Gracias. Oración y penitencia es lo único que puede salvarnos. Por supuesto mientras resistimos a estos hijos del diablo.

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