jueves, 13 de junio de 2013

Bajo un cielo anaranjado de Manuel Alfonseca

Aunque no soy un gran aficionado a la ciencia ficción, reconozco la buena literatura cuando la leo. España, por ejemplo, gracias a Manuel Alfonseca, también puede presumir de importantes obras en este género, sin tener que envidiar las grandes creaciones de escritores de otros países, y me estoy acordando de Isaac Asimov como gran lumbrera de la ciencia ficción. A mí, por el motivo que sea, este ingeniero en telecomunicaciones y gran escritor, me gusta bastante. Disfruto leyéndole. De hecho también es capaz de escribir maravillosa literatura juvenil, que no tardaré en traer a las estanterías de La Cueva de los Libros. Pero ahora quiero comentar una de sus novelas de divulgación científica, Bajo un cielo anaranjado; una obra extraordinaria que tiene el acierto de ser completamente directa, sin perderse en detalles innecesarios, y que mantiene durante todo el relato un nivel de intriga propio del género. Pero lo más importante. Al margen del valor estético de la obra, que yo considero impecable, lo que hace a este relato una historia notable es su capacidad para omitir los verdaderos asuntos de fondo, que flotan implícitos por las páginas de este precioso trabajo. Para mí al doctor Alfonseca siempre es un placer leerle. Y no puedo decir lo contrario de Bajo un cielo anaranjado, pues con esta novela maravillosa he disfrutado como un enano.

Irene Pinedo es la protagonista de esta novela. Y el marco donde se desarrolla gran parte de la misma, Marte. La narración comienza con el inicio oficial de la colonización del planeta Marte, en el año 2041. Irene, la periodista encargada de cubrir el acontecimiento y de viajar con los demás tripulantes del proyecto Ares-III, es la figura central del relato hasta el punto de desarrollar en el sorprendente final una función que jamás hubiera imaginado. Junto a ella, otros dos personajes importantes son Steve MacDunn, capitán de la nave Aventura, y Dimitri Tarkov, director del proyecto, que a la llegada del equipo toma el mando de la colonia. Los demás personajes son comparsas de estos tres y sirven al autor para mostrar diferentes puntos de vista de la heroína Irene Pinedo.

      Por lo que se sabe, éste es el tercer proyecto vinculado con la colonización del planeta rojo. Pero el primero de ellos fue un fracaso rotundo; la nave desaparece sin dejar rastro, y sus tripulantes son dados por muertos, argumento con el que jugará Alfonseca gran parte de la novela. El segundo intento, en cambio, consiguió culminar con éxito la operación y erigió una importante instalación para futuros colonos. Y en esos momentos, Ares-III tiene como objetivo consolidar ese establecimiento y hacerlo permanente. Con gran parte del trabajo hecho, los recién llegados disponen de mucho tiempo para conocer el misterioso planeta vecino. No tardará Irene en hacer el descubrimiento más importante de todos los tiempos: encuentra vida extraterrestre. Sin embargo, pronto realiza uno mucho mayor... 

      Pero no todo son momentos dichosos. Los problemas aparecen en el mismo viaje. La convivencia se estrecha y surgen los primeros roces, que con el tiempo se vuelven más intensos. Las discusiones son inevitables; incluso surgen sensaciones de encierro y claustrofobia, y necesidad de silencio y soledad. Y no es para menos, a meses de distancia y millones de kilómetros del hogar. Me gustaría señalar solo un pensamiento de Irene en relación con la situación del hombre en Marte: «Dos de los problemas más graves eran la falta de espacio y la dificultad de tener un poco de vida privada, de conseguir un rato de soledad».

      Por otra parte, cada uno de los pasos dados en Bajo un cielo anaranjado están perfectamente trazados. Las líneas maestras son sencillas, y precisamente por eso la obra crece como la levadura. Pero esta extraordinaria historia no solamente es una aventura magnífica, género estrella de la literatura, sino que es una inteligente reflexión sociológica, moral e incluso teológica. Debajo del decorado narrativo hormiguean innumerables interrogantes, que don Manuel Alfonseca sólo plantea, indicio, entre otras señales, de obra grande, aunque breve. ¿Cómo sería la vida humana en otro planeta? ¿Sería capaz de adaptarse el hombre? ¿Tiene derecho una civilización a conquistar otros mundos con vida inteligente? Y todas estas preguntas apenas sugeridas quedan a la imaginación del lector, que precisamente por tratarse de una obra de fantasía científica, sirven de estímulo para que siga soñando y preguntándose por cosas que solo pueden maravillarle. 

      Así pues, guardándome en el cajón alguna cavilación que me ha sugerido el texto, transmito sin más mi entusiasmo al bueno de Manuel Alfonseca porque me ha regalado con Bajo un cielo anaranjado una fantástica novela de ciencia ficción y toda una lección marciana, con un estilo impecable y una delicadeza para narrar digna de que lo sitúe en una de las estanterías más queridas de La Cueva de los Libros.


FICHA
Título: Bajo un cielo anaranjado
Autor: Manuel Alfonseca
Editorial: Gran angular
Otros: 1993, Madrid, 153 páginas