viernes, 1 de abril de 2011

Marina de Carlos Ruiz Zafón


Marina es una de las novelas más importantes de Carlos Ruiz Zafón, por detrás de La sombra del viento y El juego del ángel. En realidad, aunque aquélla tiene independencia narrativa, se podría decir que es un bosquejo de éstas, más pulidas y trabajadas, tanto a nivel de tramas como de profundidad de personajes. Además, aunque se ha comentado que Marina es literatura juvenil, quizá porque los protagonistas son unos chicos, su contenido no es precisamente agradable pues la romántica historia que desarrolla el escritor catalán, preciosa por otra parte, es demasiado tétrica para las almas más jóvenes. Aunque ya se sabe de la afición por lo macabro de los muchachos.


     Marina vio la luz en 1999, y cuenta la historia que vivió Óscar Drai en la Barcelona de los años 80, un joven que, atraído por los caserones cercanos al internado en el que estudiaba, conoció a Marina, la que sería su primer amor, y con la que acabaría comprometido en una búsqueda por desvelar un trozo secreto y doloroso del pasado de la ciudad.

    Uno de los defectos, sin embargo, que se aprecia en la obra es que los personajes avanzan en su averiguación sin resistencias, consiguiendo la información que necesitan fácilmente. Incluso tampoco comprendemos bien los motivos por los que los dos chicos se embarcan en ese enigma, a no ser por simple curiosidad. Todo empieza cuando Marina lleva a Óscar al cementerio de Sarriá para que vea una figura misteriosa que acude a una lápida del camposanto todos los domingos. Deciden seguirla, y es entonces cuando se topan con un secreto que jamás los abandonará.

     El misterio gira en torno a una antigua y poderosa empresa, la Velo-Granell, o más bien en torno a su dueño, Mijail Kolvenik, un hombre que desde la más absoluta miseria consiguió volverse rico para caer poco después en desgracia. La envidia de Benjamín Sentín, el otro socio de la empresa y el heredero legítimo de la misma, y la ira de los gemelos que acompañaron desde su infancia a la que sería la mujer de Kolvenik, la bella Eva Irinova, se unieron para destrozar la felicidad de la pareja. Pero este Mijail Kolvenik, que tiene referencias claras con el doctor Frankenstein, creación de Mary Shelley, era un misterioso personaje de la posguerra que orientó la Velo-Granell a la construcción de aparatos para lisiados o personas con malformaciones, e incluso artilugios para reparar los accidentes que causaba, en los cuerpos indefensos de las personas, la ciega furia de la naturaleza. Pero su ambición lo arrastró a experimentar con la muerte con el propósito de intentan vencerla, o al menos eludirla. Las consecuencias de aquellas quimeras trajeron consecuencias que todavía en la época de Óscar y Marina alguien deberá pagar.

     Ésta el la parte más lúgubre de la novela, con pasajes macabros y envueltos en sombras, desagradables pero no angustiosos, porque la atmósfera fantástica no es lo suficientemente opresiva como para inquietar al lector. Pero más allá de la investigación, los chicos se inician en la senda de un amor imposible, de un amor trágico. Su historia es preciosa. Pero demasiado melancólica. Es un pozo demasiado hondo de tristeza en el que se han de sumergir los lectores jóvenes. Zafón, en Marina, mezcla lo gore y lo romántico, perfilando unos amores más elegantes en sus dos novelas posteriores, y es por eso que el aliento de la obra es gótico y nostálgico, lúgubre. Con sus frases y oraciones cortas, Zafón deja fluir su prosa para ofrecernos con palabras poéticas, y envueltas en la bruma, una historia de amor única y triste.



FICHA

Título: Marina

Autor: Carlos Ruiz Zafón

Editorial: Edebe

Otros: Madrid, 2007, 288 páginas 

Precio: 7,95 €

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