jueves, 9 de diciembre de 2010

Los milagros del vino o la necesidad de aprender a vivir de Jesús Sánchez Adalid

Los milagros del vino es una novela en la que Jesús Sánchez Adalid ha tratado el fenómeno religioso desde la perspectiva antropológica, reflejando así del hombre sus angustias e inquietudes, sus dudas, vacilaciones, palpitaciones, intuiciones y certezas. En suma, actitudes que en todo tiempo y lugar ha manifestado el ser humano al entrar en contacto con el Misterio. La Religión, de esta manera, nos muestra la necesidad que tienen los hombres de aprender a vivir, de encontrarse a sí mismos (para saber cuál es la medida exacta de su valor), de hallar la senda que los aleje de sus propios demonios, demonios que no son otra cosa que los miedos que no les permiten vivir sin tristeza, porque ignoran cuál es la fuente de agua viva, de la cual, la beber, nunca más tendrán sed.

El protagonista del relato que nos ocupa es un griego llamado Podalirio, sacerdote del culto de Asclepio en Corinto. En realidad, este pobre hombre no cree en la religión que imparte, y siente en lo más hondo de su ser un vacío que lo convierte en una persona reflexiva, ensimismada, ansiosa por conocer la verdad, pero herido por el demonio de la soledad y la melancolía. Sabe, en fin, que le falta algo. A pesar de eso, Podalirio es un hombre sabio, y no precisamente porque atesore cantidad de conocimientos, sino más bien porque reconoce su miseria, y la necesidad básica de sentirse querido.

Los milagros del vino es una novela que está dividida en dos partes claramente diferenciadas. En la primera, Podalirio (todavía en Corinto), va descubriendo poco a poco que su vida no tiene sentido y que en realidad sólo se engaña a sí mismo ejerciendo de sacerdote de un culto en el cual no cree. A esta crisis existencial de Podalirio se añade que su amante Eos muere de repente, y eso lo embarga en una profunda nostalgia. El encuentro «fortuito» con una vecina sacará a Podalirio de sus penas, cuando ésta le relata los extraordinarios prodigios que se cuentan de un hombre de Palestina. Es entonces cuando el protagonista entra en contacto con el mensaje cristiano a través de la lectura de los evangelios. Le han contado que ahí está narrada la vida de ese hombre extraordinario al que llaman Jesús de Nazaret. La segunda parte del libro, por otro lado, relata el periplo que emprende Podalirio a las tierras por las que anduvo Jesucristo, para conocer de primera mano los hechos de esos libros. Y allí conoce a Susana, testigo ocular de lo que van divulgando por todo el mundo los cristianos, es decir, los seguidores de Cristo (los que han reconocido en Jesús al Cristo y Salvador esperado). Como es de esperar, el encuentro de Podalirio con Susana impacta profundamente al sacerdote del dios Asclepio. Ella, por su parte, le relata cómo ese ser tan especial llamado Jesús cambió su vida, llenándola de plenitud y sentido.

De acuerdo con esto, el viaje que emprende Podalirio no es un viaje exclusivamente físico, sino fundamentalmente espiritual.

Resulta, en cualquier caso, muy bonita la presentación que hace Sánchez Adalid del mensaje evangélico y de la filosofía griega, mostrando de qué manera aquél purifica a ésta por medio del amor, transformándola y elevándola, y como ésta se deja ahormar para que a través de sus categorías el evangelio se haga comprensible y se extienda.

Sánchez Adalid ha querido dejar constancia así pues de la importancia que tuvo el mundo griego para la difusión del cristianismo.

Pondría tal vez un único pero a esta entrañable novela. Pues a pesar de que Los milagros del vino es un libro que está bien escrito, y a pesar de que las últimas ochenta páginas (donde se narran los últimos días de Jesús) son apasionantes, esperaba, conforme iba leyendo, algo más. Quizá esa sensación me la haya provocado, en primer lugar, el hecho de que no existe en la historia un marco exterior más allá de la experiencia personal de Podalirio, dando lugar a que en algunos momentos pese o abrume su mismo enfoque psicológico. En segundo lugar, puede que también tenga algo que ver esa sensación agridulce con la que he terminado este libro la ausencia del elemento trágico. Mi mayor problema al leer Los milagros del vino es que me ha costado familiarizarme con las angustias de Podalirio. A mi juicio, el sacerdote griego no transmite sus preocupaciones interiores de tal forma que nos permita sufrir con él, comprenderlo del todo. Los psicólogos dicen empatizar.

Pero no quisiera alargarme con lo que no son más que impresiones muy personales que en nada deslucen el resultado de este precioso libro. Y desde luego no es posible negar, finalmente, que todos hemos experimentado el vacío y la posibilidad de un bien mayor. Sorprenden, pues, por su contundencia y claridad, las palabras que pone el autor en boca de Jesús; unas palabras que sonarán recias a algunos, quizá también muy radicales, pero que no hacen más que apuntar a aquello de lo cual proceden todas las cosas y aquello por lo que subsisten. ¿Por qué no dar algún crédito a este buen hombre? Hasta la fecha no se sabe de nadie que haya sido plenamente feliz en este mundo, y que se haya mantenido así indefinidamente. ¿No estará al final en lo cierto ese tal Jesús?
«La inmensidad y la grandeza de este mundo; la hermosura del valle, los montes, el cielo infinito… hasta la emoción del vino, la amistad, el consuelo… ¡Todo es vano! La tristeza y la soledad surgen de mirar todo menos a Él…» (p. 535).



FICHA
Título: Los milagros del vino
Autor: Jesús Sánchez Adalid
Editorial: Planeta
Otros: Barcelona, 2010, 620 páginas
Precio: 21,90 €

1 comentario:

  1. Es un interesante comentario a "Los milagros del vino", que es lo mejor que he leído ultimamente. Yo añadiría que es una novela que supera con creces a las novelas históricas actuales. Aquí hay un trasfondo de búsqueda, de espiritualidad y filosofía. Además qué bien se lee y se comprende. Quizás por lo que dices "que todos tenemos dudas e inquietudes, esto es, que todos necesitamos aprender a vivir". Cuando uno está cansado de lecturas insustanciales que no te dejan nada, esta novela es un regalo.

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