En la recta final de la elaboración de mi tesis doctoral me he permitido una pausa breve pero necesaria para sumergirme en una lectura que me ha resultado tan absorbente como interesante. Lo cierto es que he leído Objetivo venganza: intrigas, secretos y poder en el retorno de Trump a la Casa Blanca, de David Alandete, con suma atención y sin descanso, fascinado por esa fuerza magnética que ejerce el poder cuando se despliega con determinación absoluta. El libro me ha parecido extraordinariamente completo y sugestivo: una crónica viva, documentada al detalle y escrita con pulso periodístico que reconstruye, casi en tiempo real, uno de los fenómenos políticos más intensos de nuestro siglo.
David Alandete, corresponsal en Washington para ABC, COPE y Telemadrid —y reconocido en 2025 con el Premio al Mejor Corresponsal Español del Club Internacional de Prensa—, no se limita a narrar: disecciona con precisión quirúrgica cómo Donald Trump transformó la derrota de 2020, el cerco judicial y el exilio en Mar-a-Lago en el trampolín de su regreso triunfal. El libro, de 432 páginas organizadas en cincuenta capítulos distribuidos en cuatro partes cerradas por un epílogo, es mucho más que una crónica: es un testimonio de primera mano sobre cómo se ejerce el poder en la América contemporánea.
La primera parte, Desde el exilio, describe Mar-a-Lago como un auténtico laboratorio estratégico. Desde su mansión de Palm Beach, Trump reconstruyó el Partido Republicano a su imagen y semejanza, movilizó una base cada vez más combativa y preparó meticulosamente su candidatura. Alandete destaca especialmente el papel fundamental de Susie Wiles, la estratega que dirigió la campaña con mano de hierro y se convirtió en una de las artífices del retorno de Trump. El anuncio de su candidatura, la promesa de restaurar la grandeza nacional y el atentado al que sobrevivió providencialmente completan un retrato de determinación implacable. Alandete delinea las líneas maestras de su programa como sigue: "nacionalismo económico, rechazo a los poderes fácticos, orgullo nacional herido y la promesa de restaurar la grandeza perdida".
La segunda parte, El retorno, es donde el libro cobra una intensidad especial. En busca de su desquite, se muestra cómo Trump impuso una estructura de poder basada en la lealtad total a su persona. Desfilan los nombres clave de su Administración: J. D. Vance como vicepresidente, Marco Rubio en Estado, Pete Hegseth en Defensa, Karoline Leavitt como secretaria de prensa de la Casa Blanca, Pam Bondi como fiscal general o Tulsi Gabbard al frente de Inteligencia Nacional. Junto a ellos aparecen otras interesantes figuras del ecosistema trumpista —Laura Loomer o Elon Musk— que consolidaron, sobre todo al principio, el nuevo aparato de poder.
Pero lo que realmente me ha cautivado —y lo que considero lo más interesante y valioso del libro— han sido las páginas dedicadas a las medidas políticas aplicadas y, sobre todo, a las relaciones diplomáticas que Trump ha dirigido con mano firme en los primeros meses de su segundo mandato. Alandete detalla con rigor periodístico el endurecimiento del control migratorio, las deportaciones de inmigrantes con antecedentes criminales, la designación de cárteles mexicanos como organizaciones terroristas y la ofensiva contra el tráfico de fentanilo que ha alterado el panorama de la seguridad interior estadounidense. En el terreno económico, también se examinan iniciativas orientadas a revitalizar la industria, impulsar la inversión tecnológica y reducir la dependencia exterior de sectores estratégicos como pilares de una renovada doctrina nacional: "America First".
Debo señalar, no obstante, que aunque Alandete sostiene que la denuncia de fraude electoral de 2020 por parte de Trump carece de fundamento, mi impresión personal es más matizada. Existen testimonios, irregularidades y anomalías estadísticas que, al menos a mi juicio, merecerían un examen más profundo del que habitualmente se admite en el debate público. Además, sin estas sospechas de pucherazo, no se concibe el asalto posterior al Capitolio.
En el ámbito internacional, que ocupa un espacio destacado en la tercera parte, denominada Guerra y paz, el libro reconstruye con detalle los movimientos diplomáticos más relevantes del primer año, marcados por la relación con Ucrania en el contexto de la guerra con Rusia, la presión económica y militar en el hemisferio americano —sobre todo en Venezuela y contra los cárteles—, y la agenda arancelaria y de retirada de Estados Unidos de instituciones multilaterales. En este marco, Alandete narra la tensa interacción entre la Casa Blanca y Volodímir Zelenski —incluida la controversia que rodeó una de sus visitas y la suspensión temporal de la ayuda militar— en medio de negociaciones sobre un posible acuerdo de paz que no prosperó plenamente durante ese año. Estas páginas permiten comprender cómo la diplomacia de la Casa Blanca combinó un enfoque nacionalista con un estilo intensamente personalista que buscó redefinir alianzas, presionar a aliados y adversarios por igual, y ajustar la proyección internacional del poder estadounidense.
En la tercera parte, además, se profundiza en el sostén social del movimiento y dedica un espacio destacado a Charlie Kirk, fundador de Turning Point USA, a quien el propio presidente definió como "patriota y mártir de la libertad y la verdad". El autor lo retrata con acierto como "el rostro juvenil del trumpismo" y como uno de los principales motores de la movilización generacional del movimiento MAGA: una base política extraordinariamente movilizada que ve en el presidente a un defensor del orden, la seguridad y la prosperidad nacional. Sus seguidores lo presentan como un líder que ha desafiado a las élites políticas y culturales dominantes, mientras que sus detractores lo consideran un factor de polarización sin precedentes.
Uno de los aspectos más interesantes del libro es la reflexión que su autor dedica al periodismo contemporáneo. En el capítulo titulado En el ojo del huracán, Alandete relata el linchamiento digital que sufrió tras publicar determinadas informaciones y aprovecha para defender una concepción escrupulosa del oficio periodístico. Su función consiste simplemente en investigar los hechos, contrastarlos y contarlos con rigor, aunque ello incomode al poder político o a las corrientes dominantes de la opinión pública. Al respecto, el autor asegura que el poder "teme la pregunta que no controla. Teme, en resumidas cuentas, los hechos". Y asegura haber aprendido una importante lección: "que el silencio no protege a nadie. Y que la única forma de desmontar campañas, prejuicios y distorsiones es hacer lo más simple y lo más difícil: contar las cosas como son". Por otra parte, en cuanto a la relación de Trump con la prensa, Alandete proclama que la presidencia de Trump es "la más transparente de la historia", habiendo abierto la Casa Blanca a nuevos medios de comunicación, mientras denunciaba el monopolio de las grandes plataformas tradicionales.
El libro permite apreciar, asimismo, la dimensión simbólica del poder en la presidencia de Trump. Alandete describe episodios relacionados con la escenografía política de la Casa Blanca —desde la remodelación de determinados espacios hasta la puesta en escena pública del poder presidencial— en los que la estética, el lenguaje y la teatralidad política adquieren un significado particular, triunfalista, relacionado con la proyección de poder. En ese contexto aparece la figura de Melania Trump, cuya presencia elegante y reserva contribuye a proyectar una imagen de serenidad institucional en medio de la turbulencia política.
Para acabar, puede señalarse una limitación inherente al propio género de la crónica: el libro se concentra sobre todo en los acontecimientos visibles del poder y apenas se adentra en las luchas que se desarrollan entre bastidores, mostrando así la superficie de una realidad política que en el fondo es mucho más compleja. A ello se añade que, al centrarse en una etapa todavía en desarrollo, ofrece necesariamente una visión incompleta de un proceso político que aún no ha concluido. Ello abre la posibilidad —y quizá la necesidad— de una obra futura que permita valorar en toda su extensión el significado histórico de la presidencia de Trump.
Entretanto, el libro de Alandete constituye, como dije al principio, una crónica viva y sugestiva de un momento particularmente intenso de la historia política contemporánea, que deja al lector con la impresión de haber asistido, página a página, al despliegue implacable de la fascinación del poder, a través de un verdadero titán político que suscita pasiones encontradas y que, para bien o para mal, se ha convertido en uno de los protagonistas centrales de nuestro siglo.
David Alandete. Foto tomada de la solapa de libro




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