De Sócrates sabemos lo que nos contaron de él Aristófanes, Jenofonte y Platón. Este último, sin duda su principal discípulo, fue quien puso en órbita a Sócrates, dándole una dimensión histórica fundamental. En la Apología de Sócrates se conserva un retrato fiel del gran maestro, que nunca ejerció como tal profesionalmente, y que sin embargo fue el que más hizo por la educación de los atenienses. En esta obra esencial se encumbra su figura y se nos relata cómo transcurrió el juicio en el que fue condenado a muerte.
