Es sabido que Tolkien
dedicó parte de su vida al estudio del poema épico anglosajón Beowulf, y que éste influyó en su obra
maestra, El señor de los anillos. Desde luego tiene todo
el sentido del mundo que en el ámbito anglosajón Beowulf siga siendo una lectura
obligada. Pero para nada es este romance medieval una creación encerrada y
centrada en una historia local, pues traspasa las fronteras literarias, al
presentarnos a un héroe arquetípico que presenta batalla a las no menos
intemporales fuerzas del mal.
