Sí, es cierto. Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma. Pero no es menos verdad que muchas personas solo leen para no tener que pensar. Los libros no son esos buenos amigos que nunca decepcionan, como se ha dicho, porque sólo reconfortan e ilusionan los que son bien escogidos. Aun así, todos los libros que forman parte de la biblioteca particular son amados. Todos tienen un lugar concreto en ella y todos han llegado a ella por algo. Pero la lectura no es bibliofilia, sino el mayor de los placeres privados.
