En la segunda parte de El
Señor de los Anillos la Compañía se ha disuelto y sus integrantes emprenden
caminos separados. Frodo y Sam continúan solos su viaje a lo largo del gran río
Anduin, perseguidos por la sombra misteriosa de un ser extraño que también
ambiciona la posesión del Anillo (Gollum-Sméagol). Mientras los hobbits deben
enfrentarse al horror y tomar graves decisiones a las puertas del País Oscuro,
hombres, elfos y enanos se preparan para la batalla final contra las fuerzas del
Señor del Mal. Pero no son éstas las únicas fuerzas que intervienen en la
Guerra del Anillo. Una ráfaga etérea, sutil, impalpable, dirige los giros de la
historia hacia un final escrito según su voluntad.
