Amiguete, ¿me
permites que te cuente una anécdota y así te hable de un libro con el que no
podrás parar de reírte? No hace mucho se reía, por cierto, un conocido,
compañero y a la vez profesor mío, de un comentario que le había hecho previamente
un amigo suyo acerca de un libro que había leído y que al parecer le había
hecho mucho bien. Mi compañero, como podrás imaginarte, esperaba que su amigo
le fuera a nombrar un gran clásico de la literatura universal, o un denso y
profundo trabajo de algún filósofo eminente. Sin embargo, aquel pobre hombre se
refería a un libro de contenido muy distinto. Un tebeo español de enorme éxito,
capaz de entretener al ser más aburrido de la tierra y con humor suficiente
para suspender durante horas las preocupaciones que a todos nos acechan. Pues
bien, este señor se refería a Mortadelo y
Filemón, un clásico nacido de la imaginación de Francisco Ibáñez allá por
el año de gracia de 1958. No es desde luego Mortadelo
y Filemón una obra que nos hable sobre los misterios de la vida, ¿pero qué
sería del hombre que no sonriera nunca?
