miércoles, 6 de julio de 2011

El manantial de Ayn Rand


Cuando en los años ochenta la Biblioteca del Congreso de los EE.UU. realizó una encuesta preguntando cuál era el libro que más influencia había ejercido en la vida de los encuestados, los resultados fueron definitivos y sorprendentes: el primero fue la Biblia, el segundo fue La rebelión de Atlas de Ayn Rand. Pero ya habrá tiempo de comentar su segundo gran trabajo de ficción. En esta ocasión vamos a hablar de la primera gran novela de Ayn Rand, una obra extraordinaria y revolucionaria, como el pensamiento colosal de su autora, y que bien merece ser calificada de obra maestra: El manantial.

viernes, 1 de julio de 2011

La Eneida de Virgilio

Las cimas de la literatura universal están escritas con letras de oro. En su excelso poema épico, la Eneida, el escritor latino Virgilio cantó una de las más bellas alabanzas a la inmortal Roma que se hayan escrito nunca. Nos encontramos ante uno de los textos más hermosos e importantes del mundo antiguo. Éste, además de ser una de las aventuras épicas más importantes jamás contadas, contiene infinidad de detalles impagables que sólo pueden concebirse cabalmente a partir del ejercicio literario. Así pues, la terrible carga que ha de soportar el héroe, el desarraigo de la patria, la pérdida de los seres queridos, el amor, los celos, la amistad, la religión, la lealtad, la lucha de todo hombre... y la belleza literaria de los hexámetros virgilianos, convierten la lectura de la Eneida en un placer supremo. 

lunes, 20 de junio de 2011

1984 de George Orwell

1984 es uno de esos pocos libros que los hombres de nuestros días, y aun lo que habrán de venir, no se pueden permitir el lujo de no leer. George Orwell, seudónimo que adoptó Eric Arthur Blair cuando empezó a publicar, realizó una crítica feroz a cualquier forma de totalitarismo, reflejando con aterradora realidad una sociedad sometida a una espantosa dictadura de carácter utópico, después de desengañarse de las ideas socialistas tras su paso por Cataluña en los primeros años de la Guerra Civil española. Tanto es así que su impactante novela configuró, junto con otras obras anteriores —Nosotros de Yevgueni Zamiatin (1921) y Un mundo feliz de Aldoux Huxley (1932)—, un nuevo género literario conocido como distopía.

miércoles, 15 de junio de 2011

El progreso del peregrino de John Bunyan


El progreso del peregrino es una de las obras maestras de la literatura inglesa, y la segunda obra cristiana más editada después de la Biblia. En España, sin embargo, es un texto prácticamente desconocido. Su autor, John Bunyan, realizó la obra de referencia del puritanismo inglés (junto a El paraíso perdido de John Milton), en la cual demostró no sólo un extraordinario conocimiento de las Sagradas Escrituras sino también un mayor conocimiento que sus contemporáneos acerca de su genial compatriota William Shakespeare. El progreso del peregrino se convirtió rápidamente, en el siglo XVII, en un hito del cristianismo y pasó a ser, con toda justicia, una guía espiritual, entretenida y educativa, para miles de lectores de épocas posteriores.

viernes, 3 de junio de 2011

Sangre y arena de Vicente Blasco Ibáñez

Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) fue un escritor español tan prolífico como polémico. De origen valenciano, republicano, izquierdista y masón, sus novelas fueron acogidas con formidable entusiasmo por el público de su época, conquistando incluso a la naciente industria de Hollywood. A partir de su breve paso por París, donde entró en contacto con el naturalismo literario, dotó a sus obras del carácter realista y costumbrista que aprendió en la capital francesa. Sin embargo, más allá de sus grandes novelas regionales (La barraca, Cañas y barro o Entre naranjos) en Sangre y arena se inclina hacia la novela psicológica, aprovechando como escenario de fondo, eso sí, un símbolo inconfundible de la cultura española: la fiesta nacional, la fiesta de los toros.

De entrada, a pesar de que Blasco Ibáñez exclama en la última frase del libro, refiriéndose a los espectadores, al público taurino: «Volvió a rugir la fiera: la única, la verdadera», lo cierto es que la obra no me parece antitaurina. Por ejemplo, uno de los personajes, el doctor Ruiz, es un convencido defensor del toreo, y expresa en todo momento y sin complejos su discurso pro taurino frente a las críticas europeas que se alzaban a la sazón contra las corridas de toros. Y no en vano, de entre todos los personajes, es Juan Gallardo, un muñeco vestido de oro y seda, el personaje central del drama, la figura trágica de Sangre y arena.

Opuesta a Gallardo es doña Sol, su amante y contrapunto, con la que mantiene una relación extramatrimonial tormentosa. En cierto sentido, son dos polos opuestos. Ella representa a la clase alta, a la educación cosmopolita de las urbes europeas. El otro es trasunto de la España andaluza, de campo, sol, olores fuertes y gentes supersticiosas. Y sin embargo ella, a la que llaman en Sevilla «La Embajadora», se ve poderosamente atraída por el atractivo del torero, de cuna rústica y sin embargo espíritu gallardo y noble. 


Lo más conseguido del autor valenciano, como siempre, es su descripción de los ambientes, su dominio del estilo costumbrista. En Sangre y arena, Blasco Ibáñez realiza una crónica detallada de las costumbres de la época. Compone magníficas escenas de Semana Santa, se recrea describiendo los rituales previos a la lidia de los toros, cuando las figuras se enfundan los trajes de luces antes de salir a la arena, y detalla con tintes oscuros y no escasa malicia a la masa católica, supersticiosa e instruida exclusivamente por el clero. El personaje más anticlerical, vocero del propio autor, es el banderillero de Juan Gallardo, conocido como el Nacional, que descubre las fobias del valenciano en materia religiosa, subrayadas asimismo con la caracterización que hace de la esposa del torero, doña Carmen, una mujer quejumbrosa y sufridora. Otros personajes que tienen cierto relieve son doña Angustias, madre del protagonista, que ha visto ascender a su hijo desde la miseria hasta la opulencia, y el Potaje, picador campechano y simpático.

Refleja por tanto el autor una amplia panorámica social, desde la aristocracia (marqués de Moraima y tío de doña Sol) hasta la canalla (como el Plumitas, un bandido de poca monta de la más baja extracción social al que el autor concede un inmerecido halo romántico), pasando por las capas humildes (el propio Juan Gallardo, que escapa de la pobreza convirtiéndose en torero a base de tesón y talento).

Con todo, la idea de fondo de Blasco Ibáñez es señalar el criterio voluble de la muchedumbre, del pueblo que se dice ahora, la crítica injusta o incluso el denuesto después del halago altisonante. Y es que es muy propio del carácter español, aunque no exclusivo nuestro (que se lo digan a los judíos), ensalzar ídolos antes de crucificarlos, como si quienes reciben el culto de la plebe nunca pudieran defraudarla. A ése carácter bestial se refiere Blasco Ibáñez en Sangre y arena. Una novela interesante que después de todo usa el mundo de los toros para manifestar emociones tan universales como el miedo, la pasión, los celos o el coraje. 

Es una lástima en definitiva que no haga hincapié el escritor valenciano en la riqueza estética del arte de torear. En una tierra tan taurina como Valencia, hubiera sido la guinda de todos los homenajes que dedicó a su tierra; pues como ha dicho una y mil veces Fernando Sánchez Dragó, el toreo es un arte elevado que encierra los cánones de la vida, que no son otros que parar, templar, mandar, saber ligar y cargar la suerte.

La tragedia finalmente sólo puede recaer en la figura protagonista. Figura que desempeña un papel incomprendido en nuestros días pero que se remonta a la antiquísima Atlántida, donde los toreros eran tenidos por héroes. Y como las estrellas del firmamento, la estrella de todo héroe asciende y declina, surge y desaparece, en el extraño y fascinante ruedo de la vida.



Título: Sangre y arena

Autor: Vicente Blasco Ibáñez

Editorial: Alianza Editorial

Otros: Madrid, 1998, 416 páginas 

Precio: 10,5 €


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viernes, 27 de mayo de 2011

After dark de Haruki Murakami

Unas pocas horas, el total de una madrugada, es tiempo suficiente para que Haruki Murakami exprese el inmenso vacío del ser humano contemporáneo, sin ilusión y, sobre todo, sin identidad. Sin embargo, conforme nos alejamos de la medianoche para acercarnos a un nuevo amanecer, así también se disipan las expectativas de una historia demasiado cotidiana, marginal, como para conmover.

lunes, 18 de abril de 2011

Canción de hielo y fuego I: Juego de tronos de George R. R. Martin

Si J. R. R. Tolkien es la referencia de la literatura fantástica medieval del siglo XX, George R. R. Martin es la del XXI. Las obras más emblemáticas de ambos, El señor de los anillos y Canción de hielo y fuego, respectivamente, se han convertido en fenómenos literarios en nuestra época, gracias en buena medida, todo hay que decirlo, a las adaptaciones a la gran y pequeña pantalla que se han hecho de las mismas. Respecto a los escritores, en algunos aspectos el discípulo ha superado al maestro. De hecho Martin con Juego de tronos, primer volumen de la saga, consigue seducir con una intriga formidable liberada de clichés y una escritura fluida y de notable calidad. En resumen, el descubrimiento de este libro ha supuesto para mí una sorpresa gratísima. Por eso considero Juego de tronos una de las más grandes historias de ficción que se han escrito.

Sea como fuere, el nudo de la saga literaria más importante de lo que llevamos de siglo es el poder, el dominio de los Siete Reinos, el de las tierras a un lado y al otro del muro, el de un determinado señorío o incluso el de una ciudad estado concreta. Y esa lucha por el poder codiciado es la que pone en marcha un engranaje satánico de catástrofes, guerras, traiciones, intrigas, torturas y asesinatos que hiela la sangre.

El universo de Juego de tronos, feudal, aristocrático y condicionado por la política, contempla al mismo tiempo una realidad mágica y fabulosa, con misteriosos dioses, dragones y otros seres imaginarios que coexisten con los humanos. No en vano, a los Siete Reinos de Poniente, unidos bajo el cetro de Robert Baratheon, pero en permanente discordia, les amenaza lo desconocido, que aguarda palpitante más allá del muro del norte. En dichos bosques se ocultan los Otros, y otras fuerzas hostiles para el hombre. Pero el muro, un ciclópeo dique de hielo que ha resistido todas las invasiones, está protegido por la Guardia de la Noche, un cuerpo armado formado por voluntarios, criminales, bastardos y otros marginados sociales. Aun así, en Invernalia (el feudo o dominio más septentrional) saben que se acerca un interminable invierno, arrastrando consigo un cortejo de monstruos, pesadillas y terrores.

Entretanto las distintas dinastías o casas familiares viven al margen de las amenazas del norte. Ocupados en sus quehaceres cotidianos, los personajes viven, como nosotros, de acuerdo a las pasiones mundanas, ambicionando, amando, impartiendo justicia o recibiéndola, invocando a los dioses o maldiciéndolos, dudando, peleando, engañando, muriendo, matando…, mientras responden como saben y pueden a las circunstancias exteriores, a veces demasiado angustiosas. Los personajes, por su parte, son uno de los atractivos mayores de esta gran historia. No son arquetipos. No son superficiales. Tienen profundidad. Son fascinantes. Y transmiten sus inquietudes y sentimientos, porque están trazados con gran realismo.

Así, Tyrion, Catelyn o Eddard Stark conmueven por su hondura, que se adivina mejor cuando se comprenden los pormenores que condicionan sus decisiones. En relación con esto, Martin se vale de un recurso muy interesante para dotar a sus personajes y a la historia en sí de interés, dedicando cada capítulo a un personaje, el cual presenta de esta manera los acontecimientos que están sucediendo en los Siete Reinos, o allende estos, desde su perspectiva, construyéndose así una vasta historia polifacética y coral. 

El reino, como ya he mencionado, es gobernado por un conjunto de casas fuertes a cuya cabeza están el rey Robert, de la Casa Baratheon, y su esposa Cersei, de la Casa Lannister. Otras familias poderosas son los Stark de Invernalia, que de hecho soportan el mayor peso de la trama, la Casa Tully, la Casa Tyrrel o la Casa Arrin. Robb, Bran, Sansa, Arya y Jon, hijos de Eddard Stark, tienen un protagonismo especial, siendo especialmente entrañables Arya, la más joven de las chicas, y Jon, el hijo bastardo del señor de Invernalia. Por último, hay que destacar a la Casa Targaryen, casi extinta, que tiene por máxima representante a una mujer fascinante, Daenerys de la Tormenta, heredera de una dinastía legendaria capaz de domeñar dragones, cuyo propósito es recuperar el trono de hierro aunando fuerzas lejos de Poniente. Con ella se cierra este magnífico primer volumen de la saga, mientras se producen los últimos coletazos del verano y en Poniente se cierne el primer gran choque de reyes, tras la muerte de Robert y la ignominiosa decapitación de su Mano.

En suma, en Juego de tronos se tratan asuntos tan universales como la lealtad, la traición y el honor, el amor por la tierra y la parentela, la responsabilidad de los gobernantes y las consecuencias que conllevan para los súbditos sus decisiones, el sufrimiento de los débiles en un mundo despiadado, la guerra como mal o necesidad endémica, y el anhelo de un orden justo y pacífico. De todo ello, sin duda, se extraen unas cuantas lecciones. En política, por ejemplo, que las utopías son disparates que acarrean daños incontables, y que los sistemas de gobierno son todos imperfectos, como la justicia misma de los hombres, que en no pocos casos es interesada y arbitraria. Sólo entonces se entiende una de las sentencias más solemnes de todo el volumen: «no hay criatura tan aterradora en la tierra como un hombre justo».

En definitiva, Juego de tronos es una obra extraordinaria, pero esperamos decir lo mismo de Canción de hielo y fuego para cuando la saga literaria de fantasía medieval más importante de lo que llevamos de siglo esté acabada.



FICHA

Título: Juego de tronos (Canción de hielo y fuego I)
Autor: George R. R. Martin
Editorial: Editorial Gigamesh 
Otros: Barcelona, 2006, 798 páginas 
Precio: 26 €

[1] p. 610


viernes, 1 de abril de 2011

Marina de Carlos Ruiz Zafón

Marina es una de las novelas más importantes de Carlos Ruiz Zafón, por detrás de La sombra del viento y El juego del ángel. En realidad, aunque aquélla tiene independencia narrativa, se podría decir que es un bosquejo de éstas, más pulidas y trabajadas, tanto a nivel de tramas como de profundidad de personajes. Además, aunque se ha comentado que Marina es literatura juvenil, quizá porque los protagonistas son unos chicos, su contenido no es precisamente agradable pues la romántica historia que desarrolla el escritor catalán, preciosa por otra parte, es demasiado tétrica para las almas más jóvenes. Aunque ya se sabe de la afición por lo macabro de los muchachos.

domingo, 27 de marzo de 2011

¿Cómo habla Dios?, de Francis S. Collins

Este libro es uno de esos extraños testimonios que aparecen de cuando en cuando de la mano de alguna autoridad mundial para discutir el pensamiento dominante de su época o destapar los prejuicios de la mayoría de sus contemporáneos. Francis S. Collins es uno de los científicos más prestigiosos a nivel mundial en el campo de la genética. Personalidad destacada en el Proyecto Genoma Humano, sus descubrimientos en la codificación del genoma y la naturaleza de la molécula del ADN le llevaron a deshacerse de su pasado ateísmo, abrazando plenamente la fe, y haciéndolo además al abrigo de la razón más estricta. ¿Cómo nos habla Dios? es un estudio valiente y necesario que, escrito por un intachable científico —Premio Príncipe de Asturias 2001—, aceptando plenamente el progreso científico concilia, por extraño que parezca hoy en día, ciencia y fe, o lo que es lo mismo, racionalidad y religión. 

miércoles, 23 de marzo de 2011

Una pena en observación de C.S. Lewis

Pocas veces se puede decir tanto con tan pocas palabras, y sobre todo con tanta sensibilidad y sencillez. Una pena en observación es una preciosa, pero también desgarradora, reflexión sobre la pena. Para un creyente como C.S. Lewis, uno de los pensadores británicos más grandes que ha existido, tan perspicaz en sus observaciones como transparente en sus exposiciones, la pérdida de su mujer y el dolor causado por ésta fueron para él un golpe tan duro que lo sumieron en un lacerante dolor. A partir de sus tristes —y nunca comprendidas del todo— circunstancias escribió estas bellísimas notas sobre la pena, un combustible que hizo arder sus creencias como si de un castillo de naipes se tratara.

domingo, 13 de marzo de 2011

El ángel perdido de Javier Sierra


Javier Sierra, cinco años después de su primera novela, La Cena Secreta, ha publicado un thriller sobrenatural que, me apena decirlo, no ha estado a la altura de su antecesora. A pesar de que el autor tiene un talento narrativo innegable, la historia no consigue transmitir ningún sentimiento, y no sólo es que la historia no emocione, es que por momentos se pierde el interés por ella. Javier Sierra, por el que tengo sin embargo una especial simpatía, se decide con El ángel perdido por las novelas comerciales, dirigidas a un público amplio, es decir, lo que toda la vida se ha considerado novelas baratas, esos relatos que no invitan a la reflexión y de los que no hay jugo que extraer. Tampoco lo pretende. El ángel perdido cumple, pues, perfectamente como thriller: entretiene y divierte. Pero sólo a ratos, pues la historia, desgraciadamente, no es lo suficientemente interesante presentando lagunas importantes. Ahora bien, detrás de la segunda novela de Javier Sierra se adivina un trabajo de investigación colosal.