Caravaggio es
uno de los mayores genios de la Historia del Arte, y para mí uno de los más emocionantes y curiosos. El artista italiano fue, por encima de todo, un personaje escandaloso preñado de talento. Sus cuadros entran por los ojos con irresistible fuerza,
porque son sencillos, puros, magistrales; pero también elaborados, profundos, fascinantes. No he visto en ningún otro artista
iluminar a sus personajes con tanta pureza... eso sí, entre las tinieblas de un
mundo en estado de pecado y siempre dispuesto a tentarnos. Caravaggio, con
su furia creativa, me atrapó irremediablemente cuando me situé frente a varias de sus obras repartidas por la admirable ciudad de Julio César. No obstante, no me dejaría más
admirado que a sus contemporáneos cuando, con su maestría con el pincel, dejó atrás el Renacimiento tardío y aplicó en pintura un nuevo y llamativo estilo: el barroco.
