Dice el Catecismo promulgado por Juan Pablo II en 1992 que la Iglesia Católica habrá de afrontar una última prueba terrible. Y no es éste precisamente un catecismo que inspire sospecha. De acuerdo al número 675 del mismo, y según la tradición católica, «antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el "misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad». Repárese, pues, en la advertencia de la que es consciente la Iglesia: sobrevendrá una impostura religiosa, es decir, una falsa iglesia engañará a los fieles con apariencia de verdad.
