El burlador de Sevilla fue la primera obra de envergadura de la literatura española en rescatar de la tradición popular el excitante personaje de Don Juan Tenorio, abriendo la veda a otros escritores que, con mayor fortuna si cabe (como la que logró don José Zorrilla), cuajaron con el burlador de Sevilla como protagonista sus obras maestras. Sin embargo, en la adelantada obra de Tirso de Molina la obstinada impiedad del hombre fatal no ha de ser ignorada, pues ésta es una finísima obra de inspiración bíblica o teológica con una lección moral puramente religiosa: la salvación cristiana no puede ser conseguida por aquellos que dilapidan el tiempo de su vida entregados únicamente a sus cosas.
