Es sabido que la vida de Julio Verne da un giro de 180 grados con la publicación de Cinco semanas en globo (1863) y el nacimiento de su vínculo con el célebre editor Pierre-Jules Hetzel. A partir de entonces el novelista bretón, nacido en Nantes, vive con holgura y se aficiona a los viajes, recorriendo Europa, Norteamérica y África. En sus populares escritos hace gala de vastos conocimientos geográficos y científicos. Se le considera el padre de la ciencia ficción, y sus aventuras poseen una elevada dosis de acción al tiempo que muestran una gran fe en el progreso técnico; fe que sin embargo se atenúa e incluso desaparece en su último período creativo. Menos sabido es que Verne fue católico romano, y que una de sus obras más interesantes y personales fue vetada precisamente por su editor. Ésta es El conde de Chanteleine (1864), obra inédita en un sólo volumen durante más de un siglo por motivos ideológicos.
