El signo de los cuatro transcurre siete años después de la investigación de Estudio en escarlata. En este nuevo relato largo el genial sabueso británico exhibe de nuevo su brillantez intelectual y su particular temperamento. En esta ocasión, el misterio consiste en un tesoro indio compuesto por piedras preciosas que ha desaparecido y que en justicia debería poseer la señorita Mary Morstan. Cuando ésta se pone en contacto con el genial investigador privado denunciando la desaparición de su padre, propietario del tesoro, Sherlock se pone en marcha. El enredo sin embargo me parece algo secundario en esta breve novela. Pues el contraste entre Sherlock y Watson, enfatizado en El signo de los cuatro, me merece mayor interés que toda la trama.
