Julián Marías (Valladolid, 1914 - Madrid, 2005) tuvo España inteligible por su libro más querido. Su preocupación por la comprensión de la historia española por parte de sus paisanos obró este trabajo tan interesante. El filósofo castellano entendía, con la lucidez que se le supone a todo intelectual serio, que dominar el pasado es controlar el presente, y como la deriva historiográfica de la democracia española estaba corrompiendo a las generaciones presentes -formadas bajo mitos y propaganda- puso todo su empeño para convencer a los que habían caído en las redes pestilentes de la Logse (ley educativa) de que España tenía un pasado, no sólo memorable, sino perfectamente comprensible.
