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martes, 27 de julio de 2021

Sonata de Primavera de Ramón María del Valle-Inclán | Reseña y comentario crítico


Parte de las memorias ficticias del ficticio Marqués de Bradomín se recogen en las melodiosas
Sonatas del formidable escritor modernista y bohemio Ramón María del Valle-Inclán. Son cuatro composiciones en prosa —no pasan de novelas cortas, y permiten por tanto un desarrollo mayor—, publicadas entre 1902 y 1905, que constituyen un monumento estético de incomparable belleza lírica. Cada una de las sotanas acontece en una estación del año (primavera, estío, otoño e invierno), aludiendo a la edad del protagonista, un místico galante dominado por el impulso sexual que protagoniza varias historias eróticas en distintos y exóticos escenarios: Italia, Méjico, Navarra y Galicia.

En la primera sonata, titulada Sonata de Primavera, el perverso y sentimental donjuán español, todavía joven, realiza una misión, como guardia del Papa, en la vieja, noble y piadosa ciudad de Liguria. Hasta dicha ciudad italiana acude el Marqués de Bradomín para llevar el capelo cardenalicio al ilustre obispo de Betulia, Monseñor Estéfano Gaetani, que al mismo tiempo es rector del prestigioso Colegio Clementino. Pero nada más llegar, el enviado del Papa recibe noticias de que el obispo está moribundo. Allí, en sus aposentos del palacio Gaetani, vela las últimas horas del obispo en este mundo su cuñada, la Princesa Gaetani, una hermosa dama viuda que tiene cinco hijas. Y de la mayor, María del Rosario, el seductor se enamora perdidamente, hasta el punto de confesar que la hija de la Princesa Gaetani fue el único amor de su vida. 

sábado, 10 de mayo de 2014

Sonata de invierno: Memorias del Marqués de Bradomín de Ramón María del Valle-Inclán

La última de las sonatas de Ramón María del Valle-Inclán, la de invierno (1905), concluye las memorias del Marqués de Bradomín, un donjuán de tintes erótico-satánicos al que le ha llegado, después de innumerables correrías amorosas, la hora de la vejez. Las cuatro novelitas del maestro gallego, excelsas y virtuosas, son un monumento de las letras hispanas; acaso alejadas de los gustos e inquietudes de los tiempos que corren, pero de innegable calidad literaria. 

Sonata de primavera: Memorias del Marqués de Bradomín de Ramón María del Valle-Inclán

En la vieja, noble y piadosa ciudad de Ligura se desarrolla la tercera de las Sonatas de Valle-Inclán, la Sonata de Primavera. En esta ocasión, como en todas las anteriores, el donjuán español, capitán de la Guardia Noble del Santo Padre, persigue el amor de una mujer, en este caso, una joven genovesa. Sin éxito en esta novelita, pero no sin consecuencias. El final dramático es el devenir necesario de toda obra que mueve el diablo. Al lascivo marqués no se le ocurre otra cosa en esta aventura que perseguir las faldas de una de las hijas de la Princesa Gaetani, mujer que lo acoge en su palacio, María del Rosario. El exceso teatral se impone en la novela cuando conocemos que María del Rosario está destinada a vivir entre los muros de un convento. En boca del marqués, «aquella niña era una santa». Por eso, si cabe, a sus ojos la joven resulta más voluptuosa y deseable. 

Sonata de otoño: Memorias del Marqués de Bradomín de Ramón María del Valle-Inclán

Las sonatas, 4 episodios amorosos del Marqués de Bradomín, son las obras más logradas de su autor, Ramón María del Valle-Inclán, al menos en el ámbito de la novela. Sonata de otoño, publicada en 1902, es la primera de las cuatro piezas que escribió el maestro gallego; relata la historia de Xavier, un donjuán entrado en años que regresa a su Galicia natal para acompañar en sus últimas horas de vida a Concha, su prima, con la que había mantenido un tórrido amor de juventud. Desde la vejez, este conquistador excéntrico y de perfiles satánicos, evoca sus aventuras amorosas; y el autor nos remite a las mismas con tal lirismo y perfección que hasta podrían tacharse de artificiales. Pero en realidad las sonatas, tan bellas y exquisitas, son como un montoncito de diamantes.