Jean Raspail, con su controvertida y profética novela Le Camp des Saints (traducida al español por algunas editoriales como El campamento de los santos y, por otras, como El desembarco), ofrecía allá por 1973 una alegoría estremecedora sobre el porvenir de Europa. En sus páginas, el autor despliega una puesta en escena de un dramatismo brutal: una flota de barcos desvencijados, cargados con un millón de emigrantes procedentes del delta del Ganges, se dirige inexorablemente hacia las costas del sur de Francia. La escena inicial evoca ya una atmósfera de fatalidad: el mundo observa, paralizado por una mezcla de compasión, cobardía y corrección política, cómo se aproxima lo inevitable. Francia, y por extensión Europa, se halla inerme ante una marea humana que no busca integrarse sino, en palabras de Raspail, «desbordar los diques de la civilización». Medio siglo después, vemos con claridad que cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.
sábado, 14 de junio de 2025
El desembarco | Jean Raspail | Reseña y comentario crítico
miércoles, 9 de abril de 2025
Kokoro | Natsume Soseki | Reseña y comentario crítico
[¡Atención! El texto siguiente, como es natural tratándose de un comentario literario, revela detalles importantes de la trama y el desenlace de la obra, lo cual puede reducir o anular el interés de quien aún no los conoce].
En el año 2021, la editorial Satori presentó una magnífica edición de una de las obras más emblemáticas de la literatura japonesa del siglo XX, Kokoro, de Natsume Sōseki. Esta novela, cuyo título se traduce como «corazón», hace referencia a la parte más profunda y oculta de la naturaleza humana, ese espacio de inquietudes y contradicciones que Sōseki examina con destreza en su narración. La obra se erige por tanto como una profunda reflexión sobre la complejidad de la condición humana, la búsqueda del sentido de la vida y la eterna aspiración a la felicidad, exponiendo con un tono melancólico y filosófico emociones universales, como los celos y el deseo, que ponen de manifiesto las inseguridades y los temores más profundos que habitan en el ser humano.
miércoles, 26 de marzo de 2025
El jugador, de Fiódor Dostoievski | Reseña y comentario crítico
lunes, 30 de diciembre de 2024
Los demonios | Fiódor Dostoievski | Reseña y comentario crítico
miércoles, 27 de julio de 2022
¡Vivir! de Yu Hua | Reseña y comentario crítico
miércoles, 15 de junio de 2022
Flor de Mayo de Vicente Blasco Ibáñez | Reseña y comentario crítico
martes, 27 de julio de 2021
Sonata de Primavera de Ramón María del Valle-Inclán | Reseña y comentario crítico
En la primera sonata, titulada Sonata de Primavera, el perverso y sentimental donjuán español, todavía joven, realiza una misión, como guardia del Papa, en la vieja, noble y piadosa ciudad de Liguria. Hasta dicha ciudad italiana acude el Marqués de Bradomín para llevar el capelo cardenalicio al ilustre obispo de Betulia, Monseñor Estéfano Gaetani, que al mismo tiempo es rector del prestigioso Colegio Clementino. Pero nada más llegar, el enviado del Papa recibe noticias de que el obispo está moribundo. Allí, en sus aposentos del palacio Gaetani, vela las últimas horas del obispo en este mundo su cuñada, la Princesa Gaetani, una hermosa dama viuda que tiene cinco hijas. Y de la mayor, María del Rosario, el seductor se enamora perdidamente, hasta el punto de confesar que la hija de la Princesa Gaetani fue el único amor de su vida.
jueves, 22 de julio de 2021
Arroz y tartana de Vicente Blasco Ibáñez | Reseña y comentario crítico
Vicente Blasco Ibáñez fue un escritor prolífico y un viajero infatigable que llegó a disfrutar de un notable prestigio internacional. Considerado una celebridad por sus paisanos de Valencia, su patria chica, se le despidió en olor de multitudes cuando sus restos mortales fueron trasladados de la Costa Azul francesa a la capital del Turia.
Al valenciano más universal se le recuerda particularmente por sus novelas, aunque sus libros de viajes (En el país del arte, Oriente y La vuelta al mundo de un novelista) resultan también especialmente interesantes. Respecto a sus ficciones, trató asuntos varios. Comenzó su carrera literaria cultivando el folletín sin mucho éxito, escribiendo después historias nativas de ambiente valenciano. Son éstas sus mejores obras, como han estipulado acertadamente la crítica especializada y el público profano. Más tarde evoluciona abordando la novela de tesis (La catedral es un ejemplo), la psicológica, destacando en este género Sangre y arena, y la novela de guerra, la aventurera y la histórica.
jueves, 26 de noviembre de 2020
El explorador Reiner Geist (primera parte)
Los tres aldabonazos retumbaron como las pisadas de un rinoceronte iniciando una embestida. Segundos después, volvieron a vibrar las paredes de la casa, debido a otra ristra inmisericorde de manotazos. Al otro lado de la puerta se oía refunfuñar a un hombre, peleado con los objetos que poblaban su valija: no encontraba las llaves de la puerta.
Con miedo al principio pero con regocijo al final, los habitantes de la casa se acercaron hasta la entrada principal. El primero de ellos fue Teo.
—¡Es el abuelo! ¡Ya está aquí el abuelo Reiner! —exclamó el niño, al saber que su admirado abuelo regresaba por fin después de un largo viaje. Y abrió él, entusiasmado, antes de esperar a que su madre o su abuela se adelantaran. En esas circunstancias no le reñirían.
Por más que había visto a su abuelo, al niño le seguía impresionando vivamente aquel hombre. Sin duda seguía siendo corpulento a pesar de la edad, que su nieto creía legendaria. Parecía medir casi dos metros de alto. De tez albina y cabello rojizo, el niño nunca lo había conocido sin lucir su espesa y sublime barba bermeja o sin llevar elegantes trajes hechos a medida, complementados en todo momento con pañuelos estampados de colores llamativos y corbatas o pajaritas originales. Y raras veces lo había visto, además, sin sus distinguidos sombreros, de los cuales poseía docenas, de todos los modelos imaginables y comprados en los más exóticos países. Con todo, lo que más le impresionaba con diferencia del abuelo Reiner era su potente voz, recia como la de un barítono, que amplificaba su eco poderoso cuando hablaba con pasión inusitada de todo lo que le atraía o interesaba. Y sin embargo aquel hombre era afable y noble, de trato dulce y exquisito, como los dátiles que a menudo les traía de Argelia. De hecho, una pincelada en su rostro revelaba sin lugar a dudas ese talante suave y cordial: unas mejillas sonrosadas que aparentaban polvos encarnados a modo de colorete.









