De Magdalena del Amo, autora de esta novela, tenía buenas referencias por sus artículos de opinión, publicados periódicamente en la prensa digital no oficialista; pero sobre todo por su osado e inencontrable trabajo de investigación sobre el asesinato de las jóvenes de Alcácer, crimen traumático para la sociedad española, cuyo primer acto se desarrolló, con la desaparición de las chicas, el 13 de noviembre de 1992. De cualquier modo, en esta otra obra de ficción, Magdalena pone de manifiesto que posee gracia para escribir, demostrando con las palabras habilidad y soltura. Sin embargo, a pesar de lo dicho, y del increíble marco en el que se desarrolla su argumento (el Camino de Santiago), El códice de Clara Rosenberg no me ha convencido.
Pues bien, más allá de la alternancia de narradores, recurso a partir del cual es probable que los lectores se puedan confundir, si hay algo perfectible en la novela, a mi modo de ver al menos, es su protagonista. Y a pesar de todo, el argumento, que ciertamente es convencional, resulta interesante. La periodista Clara Rosenberg acomete de repente, tras un desgarro sentimental, un viejo proyecto postergado sine die por las obligaciones laborales y la terca rutina: recorrer la famosa Ruta Jacobea. Finalmente lo lleva a cabo con un grupo de amigos y su exmarido, Sergio Santamarina, escritor de novelas de misterio que convence a Clara para sumarse al viaje con el objetivo oculto de reconquistarla.
