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viernes, 22 de diciembre de 2017

La Divina Comedia de Dante Alighieri: La gran odisea y alegoría cristiana

Una de las cumbres más altas de la literatura universal es sin duda alguna la Divina Comedia. Para algunos admiradores será quizá la cresta más alta de todas, pero a determinadas cotas las obras maestras se elevan por encima de las nubes de nuestra inteligencia natural haciendo imposible, aun para los grandes especialistas u hombres de inmensa cultura, establecer con precisión su verdadera talla. Sea como fuere, a la primorosa creación de Dante Alighieri sí se la puede considerar la gran odisea cristiana, pues toda ella es resultado de un impresionante viaje espiritual hacia la redención definitiva del hombre.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Reflexiones en torno a la pintura: El paso de la laguna Estigia de Joachim Patinir

Forzoso parece a estas alturas la eterna elección entre el bien y el mal, como si una fuerza misteriosa nos arrastrara constantemente hacia un pronunciamiento moral.

No hay hombre, presente o pasado, que no haya estado sujeto a tan imperiosa ley, ni civilización que no haya hundido su curiosidad innata en los entresijos que tal decisión entraña.

miércoles, 23 de abril de 2014

La Divina Comedia de Dante Alighieri I: Infierno

Dante Alighieri (1265-1321) forma junto a Homero, Cervantes y Shakespeare el póquer de los nombres más importantes de la literatura universal. La razón del nombre de su obra maestra dice bastante de la fama que alcanzaría ésta en su época y en los siglos venideros. La Divina Comedia, obra que encumbró tan arriba al florentino, había sido titulada originalmente Comedia, pues en realidad el peregrinaje espiritual del protagonista acababa felizmente, habiendo disfrutado éste las mieles del Paraíso reunido con el amor de su vida, Beatriz. El apelativo de Divina fue posterior: Los hombres que leían con asombro la Comedia se daban cuenta de que su perfección era tan increíble que no resultaba arriesgado considerar que Dante había contado con la colaboración de Dios para escribir su gran obra. Y lo cierto es que quien haya leído con apasionada atención las tres partes de esta maravilla sabrá que el anterior supuesto es perfectamente verosímil.