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jueves, 21 de mayo de 2020

Recuerdos de Sintra (II): La Quinta da Regaleira


Desde el casco histórico de Sintra nos desplazamos a pie, tu madre y yo, hasta la fascinante quinta. Nuestro hotel, ubicado en los mismos riñones de la villa, en una cuesta por la que se accede en seguida al Palacio Nacional, queda cerca de la enigmática mansión y de su encantador entorno. El paseo resulta agradabilísimo, entre el verdor clorofílico de las sugestivas arboledas y los velos que se desprenden de las nubes, grises y negras, formando una bruma entre mística y novelesca.

sábado, 16 de mayo de 2020

Recuerdos de Sintra (I)


El espíritu del romanticismo no ha dejado de vagar por los campos y pueblos de Europa desde el mismo instante de su alumbramiento, a finales del siglo XVIII. Surgía como réplica al espíritu racionalista que le precedía y a su estética neoclásica.
Su nombre indica el gusto por la aventura, y los temas y entornos propios de las novelas de caballerías o romances. Dicha corriente cultural se extendió muy pronto a todas las artes. Sostuvo la autonomía del individuo, prestando especial atención a la sensibilidad, la imaginación, la fantasía y los sentimientos, entre los cuales se hacían notar los de tristeza, melancolía, soledad, desasosiego e inconformismo. Todo ello motivaría que en el campo literario abundaran los diarios o confesiones íntimas, donde los escritores expresaban abiertamente sus pasiones e inquietudes, y donde sublimaban todo aquello que les causaba admiración o les inspiraba de algún modo para engendrar sus creaciones artísticas. Los autores románticos, además, entendían la vida como una tragedia, rendían culto a lo misterioso y desconocido, exaltaban la naturaleza y sentían predilección por los finales funestos. Como resultado, apareció una nueva percepción o apreciación de la belleza.

domingo, 5 de abril de 2020

Nuestra Señora de Fátima de William Thomas Walsh

En la primavera de 1917 aconteció uno de los hechos más extraordinarios de la Historia. La Virgen María, esto es, la Santísima Madre de Dios, se aparecía en el interior de Portugal a tres pastorcitos adorables de diez, nueve y siete años, para transmitirles un mensaje apremiante y extremadamente grave dirigido a la humanidad. 

En seguida lo acontecido se supo en las cuatro esquinas de la tierra. Los más lúcidos no tardaron en relacionar la aparición de Fátima con la mujer vestida de sol descrita en el Apocalipsis. Y es que una gran señal había aparecido en el cielo, justo cuando el dragón rojo, es decir, el ateísmo antirreligioso encabezado por Lenin, acechaba con devorar el alma del imperio ruso, y tras él la del mundo en su totalidad.

El prestigioso historiador William Thomas Walsh se ocupó de investigar, trasladándose a Portugal y hablando con multitud de testigos, los maravillosos sucesos referidos por aquellos angelitos, publicando treinta años después en Nueva York, Nuestra Señora de Fátima, uno de los libros más hermosos, sanos, emocionantes y necesarios que se han escrito nunca.