NOTA: [Debido a los recientes acontecimientos, "la operación militar especial" puesta en marcha por Vladímir Putin, esta entrada está recibiendo cientos de visitas diarias. Debo advertir que es una reseña, y la reseña de un libro cuya autora siente una especial animadversión hacia Putin. Naturalmente, quien quiera informarse a conciencia debería saber que ha de acudir a más fuentes. Los trabajos que ha publicado el sacerdote argentino Alfredo Sáenz merecen mucho la pena, y permiten acercarse al presidente de la Federación Rusa de una manera más objetiva y equilibrada. Y para quien esté interesado, puede escribirme en los comentarios y le facilitaré una bibliografía como Dios manda].
El hombre sin rostro no es exactamente
una biografía, entre otras cosas porque el personaje que estudia este libro sigue
vivo y no pasa de los sesenta, sino más bien una crónica de su «sorprendente
ascenso» al poder. La figura que cito a La Cueva es Vladímir Putin, un
individuo oscuro y polémico que a los europeos nos pilla un poco a trasmano,
porque la gran Rusia es en sí misma un mundo aparte, un universo hermético con
creencias milenarias y una población hecha a una geografía y un clima muy
especiales. Hace tiempo que tenía pendiente acercarme a la figura de Putin,
pero ha sido ahora, tras algunas de sus recientes declaraciones denunciando la
persecución de los cristianos en el mundo árabe, cuando me he decidido a
enfrentarme con su figura. Y se trata en todo caso de una figura en absoluto mediocre.











