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miércoles, 7 de octubre de 2020

Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer (I): La rosa de pasión

Las narraciones legendarias de Gustavo Adolfo Bécquer, ordeñadas del folclore popular y las tradiciones orales españolas, tienen un prestigio menor y son menos conocidas que sus famosas rimas. Sin embargo, las leyendas de Bécquer transpiran calidad y son en prosa uno de los monumentos literarios más importantes del romanticismo nacional.

Como era común en aquella época, las Leyendas aparecieron publicadas de forma esporádica y ocasional en periódicos y revistas, en los primeros años de la década de los sesenta del siglo XIX. En ellas el escritor sevillano trazó la imagen literaria de una España fabulosa, una España preñada de leyendas, a veces mágicas, a veces religiosas.

En concreto, el 24 de marzo de 1864 apareció en El Contemporáneo La rosa de pasión, un relato conmovedor muy del gusto personal del poeta y de su época, que gira en torno al contraste que representan la maldad de un judío diabólico y el heroico testimonio de fe de una muchacha conversa.

domingo, 12 de abril de 2020

Indicios o pruebas de la resurrección de Jesús


A menudo se piensa que las creencias religiosas arraigan en las conciencias sin fundamento racional, como si fueran espejismos o ilusiones que las personas se forjan para sobrellevar mejor su propia existencia. Pero nadie con un grado mínimo de sensatez cree a ciegas, sin haber reflexionado, sin motivo alguno.

Hasta las puertas mismas de la fe se puede llegar con un acto del entendimiento. Y este acto, finalmente, nos muestra cuán razonable es la creencia cristiana. Pues bien, mi intención con este escrito es exponer al menos cuatro indicios o pruebas que nos permiten conocer o inferir la resurrección de Jesús.
1) El primer indicio que nos permite tener el convencimiento de la Resurrección de Jesucristo es su sepulcro vacío. El testimonio de los Evangelios no deja lugar a dudas: después de haber puesto en un sepulcro nuevo el cuerpo de Jesús, éste ya no estaba cuando al tercer día se retiró la losa que cubría la entrada de su sepultura. 
Los judíos ya habían presumido con malicia que los discípulos de Jesús podrían estar interesados en robar su cadáver, y para impedirlo, solicitaron a Pilato que mandara una guardia con el fin de custodiar el sepulcro. Pero cuando el domingo, María Magdalena fue al sepulcro y vio la piedra quitada, avisó a Pedro, que junto con Juan, fue corriendo hasta el lugar donde había sido depositado el cadáver de Jesús. Y dice el evangelista acto seguido que cuando el joven discípulo entró al sepulcro tras Pedro, vio y creyó. 
La siguiente pregunta, así pues, es obligada: ¿Qué señal habían visto dentro, en un sepulcro vacío, que les había hecho alcanzar el grado más alto de certeza?

miércoles, 8 de mayo de 2019

Juan Ramón Jiménez, el pueblo de Moguer, la púa de Platero y El viaje definitivo

No cabe duda de que Juan Ramón Jiménez es una de las voces más originales y entrañables de la poesía universal del siglo XX. Su vida, naturalmente, resulta inseparable de su obra. Su poesía, muy ligada al mundo sensorial pero no exenta también de pensamiento reflexivo, versa sobre la vida misma, el arte, la naturaleza o las creencias más profundas del corazón humano. Como su prosa, que relumbra especialmente en su opus magnum: Platero y yo.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Comentarios de cine: Exodus de Ridley Scott

¿Por qué un ateo habría de estar interesado en hacer una película sobre un relato bíblico sino para desacreditarlo? O para distorsionar el episodio, contemplándolo desde una posición escéptica, y quién sabe si además interesada. Ridley Scott es perro viejo, y procede de la meca del cine, ¿qué puede esperarse de él? Con Blade Runner ensalzó la inteligencia artificial, emparejándola con la humana; en Alien hablaba de razas extraterrestes, dando a entender que ni mucho menos estamos solos en el universo, y que por tanto no somos especiales. En Gladiator firmó su gran manifiesto político. Después, en El reino de los cielos, hurgó en la falsa concepción de un islam medieval pacífico, cuyos líderes eran "humanistas y pacíficos", en palabras del doctor de estudios estratégicos Jean-Michel Valantin. Recientemente, con Prometeus, postula un origen extraterreste del hombre, y por tanto no divino; y ahora nos presenta en Exodus a Moisés como un esquizofrénico, y a Dios, como un monstruo que mata niños. En fin, que el señorito apenas apesta a modernismo. Pero además de todo esto, que yo puedo controlar porque es observable para mí, lo que se me escapa totalmente es qué motiva al público a ver una película que versa sobre un episodio histórico-religioso, si la mayor parte del público que va a verla tiene efectivamente la misma opinión que el director de la cinta, es decir, que no creen en el Dios de Moisés ni les importa un pimiento. Y si además no conocen la historia, y se encuentran con ella por primera vez a raíz de esta película, ¿se puede esperar de ellos que conciban más tarde algo ajeno a ésta? Sea como fuere, lo que me interesa aquí es hacer algunas observaciones a la versión del éxodo que plantea Ridley Scott en su última película.