El mayor talento literario en la historia de Norteamérica, Edgar Allan Poe (1809-1849), fue uno de los locos más lúcidos y pasionales que han pisado la Tierra. Su vida, inseparable de su fascinante obra, es uno de los testamentos más magnéticos, terribles y conmovedores que ha dejado a su paso por la existencia un ser humano. Con razón decía el genio de sí mismo que su mirar era distinto al común de los mortales: «No fui en la infancia como los otros, ni nunca vi como los otros vieron. Mis pasiones yo no podía hacer brotar de fuentes iguales a las de ellos; y era otro el origen de mi tristeza, y era otro el canto que despertaba mi corazón para la alegría...». De su portentosa imaginación, y de su febril escritura, nació entre otras maravillas, su obra más conocida, el sorprendente poema, oscuro y romántico como su corazón, intitulado El cuervo.
